Inspección ocular, reconstrucción 3D y realidad virtual, IA forense, sesgo cognitivo y estandarización de la autopsia psicológica
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1. Introducción
La escena del crimen es, para el perfilador criminal, lo que el texto original es para el filólogo: el objeto primario de análisis, la fuente de la que emana toda inferencia posible sobre el autor, sus motivaciones, su personalidad y su mundo relacional. Sin una lectura rigurosa y sistemática de la escena, cualquier perfil es especulación sin sustento; con ella, el perfilador dispone de la materia prima sobre la que puede aplicar su conocimiento criminológico y psicológico para construir una narrativa conductual del autor con valor investigador.
Esta metáfora del texto no es solo pedagógica: es metodológicamente precisa. Del mismo modo que un texto admite lecturas superficiales que captan el significado literal y lecturas profundas que recuperan el contexto, la intención y los silencios del autor, la escena del crimen admite una lectura forense primaria -el inventario de las evidencias físicas- y una lectura criminológica de segundo orden que interpreta esas evidencias a la luz del conocimiento sobre el comportamiento delictivo. El Tema 3 se ocupa de ambas dimensiones, con especial atención a las transformaciones metodológicas que la tecnología digital ha introducido en los últimos años y a los avances en la estandarización de instrumentos como la autopsia psicológica.
El tema se articula en siete grandes epígrafes. El primero examina los fundamentos clásicos de la inspección ocular y su metodología. El segundo analiza la tipología de la escena del crimen en la perfilación, con especial atención al debate sobre el modelo organizado/desorganizado en su dimensión aplicada. El tercero estudia el modus operandi y la firma criminal como conceptos interpretativos centrales. El cuarto introduce la revolución tecnológica de la reconstrucción 3D y la realidad virtual. El quinto examina el papel de la inteligencia artificial forense y su capacidad para reducir el sesgo cognitivo. El sexto aborda la victimología forense y la autopsia psicológica, con especial atención a los avances recientes en su estandarización. El séptimo presenta los principales casos prácticos que ilustran estas transformaciones.
2. La inspección ocular: Fundamentos y metodología
2.1. Concepto y finalidad de la inspección ocular
La inspección ocular es el acto procesal y técnico mediante el cual los investigadores examinan en su lugar original, antes de que sean alteradas, todas las evidencias materiales presentes en la escena del crimen. Su finalidad es triple: documentar el estado de la escena en el momento de la intervención policial, recoger las evidencias de forma que preserven su integridad y su valor probatorio, e interpretar la escena desde una perspectiva criminológica y perfilística que trasciende el mero inventario forense.
Desde el punto de vista jurídico español, la inspección ocular está regulada en los artículos 326 a 333 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que establecen el derecho del juez instructor a practicarla y la obligación de documentarla mediante acta y, en la medida de lo posible, mediante fotografía, video y otros medios técnicos. La regulación procesal, sin embargo, fija solo el marco mínimo; la metodología real de la inspección ha sido elaborada fundamentalmente por la práctica forense y por las directrices técnicas de los distintos cuerpos policiales y médico forenses.
Para el perfilador criminal, la inspección ocular no es un acto exclusivamente técnico-forense: es el momento en que se plantean las primeras preguntas sobre el autor. Cada elemento de la escena -la posición del cuerpo, el tipo de lesiones, la presencia o ausencia de evidencias de lucha, el estado del entorno- es al mismo tiempo una evidencia material y un indicio conductual que puede informar sobre las características, las motivaciones y el nivel de experiencia del autor.
2.2. Fases de la inspección ocular
La metodología clásica de la inspección ocular distingue cuatro fases secuenciales que deben respetarse para garantizar la integridad de las evidencias y la validez de las interpretaciones posteriores. La primera fase es el aseguramiento de la escena: el establecimiento de un perímetro de seguridad que impida la contaminación accidental o deliberada de las evidencias por parte de personas no autorizadas. Esta fase, aparentemente simple, es crítica: la contaminación de la escena en los primeros momentos tras el descubrimiento del crimen es una de las causas más frecuentes de perdida de evidencias con valor probatorio.
La segunda fase es la observación panorámica: una primera inspección visual de la escena en su conjunto, sin tocar ningún elemento, que permite al investigador formarse una primera impresión global de lo ocurrido y planificar la estrategia de recogida de evidencias. Es en esta fase donde el perfilador -si participa en la inspección- formula sus primeras hipótesis sobre el tipo de autor y el tipo de crimen. La tercera fase es la búsqueda sistemática y la recogida de evidencias, que debe seguir un protocolo estandarizado -en cuadricula, en espiral o en bandas, según las características del espacio- para garantizar que ninguna zona queda sin examinar. La cuarta fase es la documentación completa de la escena mediante fotografías, video, planos y acta, que debe realizarse antes, durante y después de la recogida de evidencias.
Tabla 1
Fases de la inspección ocular y su relevancia para la perfilación criminal.
| Fase | Descripción | Objetivo forense | Aportación para el perfil |
| 1. Aseguramiento | Establecimiento del perímetro de seguridad | Prevenir contaminación de evidencias | Preservar la escena tal como la dejo el autor |
| 2. Observación panorámica | inspección visual global sin contacto | Formación de hipótesis iniciales | Primera lectura conductual de la escena |
| 3. Búsqueda sistemática | Recogida protocolizada de evidencias | Inventario completo de indicios | Identificación de modus operandi y firma |
| 4. Documentación | Fotografía, video, planos, acta | Registro legal de la escena | Base para análisis posterior y peritaje |
Nota. Elaboración propia.
2.3. El error de contaminación y la conciencia forense del autor
Un concepto fundamental en el análisis de la escena del crimen para la perfilación es el de conciencia forense: el grado en que el autor conoce y aplica medidas destinadas a dificultar la investigación forense. Un autor con alta conciencia forense elimina sus huellas dactilares, retira el arma, limpia el lugar del crimen, usa guantes, traslada el cuerpo, y puede llegar a contaminar deliberadamente la escena con evidencias falsas para desviar la investigación. La presencia o ausencia de conciencia forense es un indicador valioso de la experiencia criminal previa del autor, de su nivel de inteligencia y planificación, y en algunos casos de su exposición previa al sistema judicial o policial.
La simulación en la escena del crimen -la manipulación deliberada de las evidencias para crear una narrativa falsa sobre lo ocurrido- es una de las formas más sofisticadas de conciencia forense. El staging, como se denomina en la literatura anglófona, puede dirigirse a simular un suicidio cuando la muerte fue un homicidio, a simular un robo cuando el móvil fue personal, o a simular la participación de terceros para desviar la investigación. La detección del staging requiere no solo competencia forense técnica, sino también conocimiento profundo de los patrones típicos de cada tipo de muerte y delito, lo que constituye una de las principales aportaciones del perfilador a la investigación.
3. Tipología de la escena del crimen en la perfilación
3.1. Clasificaciones clásicas: escena primaria, secundaria y relacionadas
La primera clasificación relevante de la escena del crimen para la perfilación distingue entre escena primaria y escena secundaria. La escena primaria es el lugar donde se produjo el contacto inicial entre el autor y la víctima y donde ocurrió la mayor parte de la actividad criminal. La escena secundaria es cualquier otro lugar relacionado con el crimen: el lugar donde se abandonó el cuerpo si es diferente del lugar de la muerte, el lugar donde se encontraron pertenencias de la víctima, o cualquier otro espacio que el autor utilizo durante la comisión del delito o en su aftermath.
La presencia de una escena secundaria -y particularmente la distancia entre la escena primaria y la secundaria- tiene implicaciones directas para el perfil del autor. Un delincuente que traslada el cuerpo vario kilómetros desde el lugar de la muerte tiene necesariamente acceso a un vehículo, conoce suficientemente bien el área de depósito como para haber elegido ese lugar con cierta deliberación, y ha exhibido un nivel de planificación o de control postdelictivo que excluye los perfiles más desorganizados. En cambio, un autor que deja el cuerpo en el lugar del ataque ha operado con menos deliberación o ha estado sometido a una presión temporal o situacional que le impidió proceder al traslado.
3.2. La escena en función del tipo de delito: especificidades del homicidio
Aunque los principios generales de la inspección ocular son aplicables a cualquier tipo de delito, la perfilación criminal ha desarrollado criterios de análisis específicos para los crímenes más frecuentemente objeto de su aplicación. El homicidio, y en particular el homicidio serial, es el campo en el que la literatura es más extensa y en el que los protocolos de análisis de la escena están más desarrollados.
En el homicidio, el análisis de la escena del crimen para el perfil se articula alrededor de cuatro dimensiones principales: el mecanismo de la muerte y su relación con la posición del cuerpo, el tipo y distribución de las lesiones, las evidencias de contacto previo entre autor y víctima, y los indicadores de actividad post mortem. Cada una de estas dimensiones aporta información sobre aspectos diferentes del perfil: el mecanismo habla de la planificación y la frialdad del autor; la distribución de las lesiones informa sobre el nivel de furor o de control; las evidencias de contacto previo orientan sobre el tipo de relación con la victima; y la actividad post mortem -incluyendo posibles actos de necrofilia, mutilación o staging- revela aspectos profundos de la psicología del autor que ninguna otra fuente puede aportar.
4. Modus operandi, firma y periodo de enfriamiento
4.1. El modus operandi: función instrumental y variabilidad
El modus operandi (MO) hace referencia al conjunto de conductas que el delincuente lleva a cabo para cometer el delito con éxito. Es, en esencia, la metodología operativa del crimen: como selecciona a la víctima, como establece el contacto, como la controla, como evita ser detectado y como se retira de la escena. El MO tiene una función exclusivamente instrumental: todo en el responde a la necesidad de cometer el delito de la forma más eficaz posible dado el nivel de competencia y de recursos del autor.
Una característica fundamental del MO, con importantes implicaciones para la perfilación, es su variabilidad a lo largo del tiempo. A diferencia de la firma criminal -que examinaremos a continuación-, el MO puede cambiar significativamente de un episodio a otro. El delincuente aprende: si una técnica de control de la víctima no funciono en el primer episodio, la modifica en el siguiente; si detecto que ciertos indicios le comprometían, incorpora medidas para eliminarlos en episodios futuros. Esta capacidad de aprendizaje y adaptación del MO es la razón por la que un perfil basado exclusivamente en el MO puede errar cuando se aplica a episodios posteriores del mismo autor.
Para el perfilador, el análisis del MO tiene dos objetivos complementarios. El primero es vincular episodios delictivos cometidos por el mismo autor a través de las constantes del MO que persisten a pesar de su variabilidad. El segundo es inferir características del autor a partir de las decisiones operativas que el MO refleja: la distancia que recorre, los métodos de control que usa, el tipo de victima que selecciona y la sofisticación de sus medidas contra-forenses hablan de su experiencia criminal previa, de su nivel de inteligencia practica y de sus conocimientos del sistema de investigación policial.
4.2. La firma criminal: la huella psicológica del autor
La firma criminal es el concepto complementario y opuesto al MO desde el punto de vista de su función psicológica. Mientras el MO es instrumental -sirve para cometer el delito-, la firma es expresiva: refleja las necesidades psicológicas profundas del autor que el delito satisface y que van más allá de la mera comisión del crimen. La firma no tiene ninguna función practica en la comisión del delito; su presencia es, precisamente por eso, un indicador extraordinariamente valioso de los aspectos más profundos y estables de la psicología del autor.
Las formas que puede tomar la firma son muy diversas: la posición especifica en que el autor coloca el cuerpo de la víctima, el tipo de mutilación que practica, los objetos que se lleva como trofeos, los mensajes que deja en la escena, los actos rituales que realiza con el cuerpo. Lo que convierte a estos elementos en firma -y no en simples componentes del MO- es que no son necesarios para cometer el delito; son añadidos que el autor incluye para satisfacer sus propias necesidades psicológicas, con frecuencia de naturaleza sexual, de dominación o de control simbólico sobre la víctima.
La estabilidad de la firma a lo largo de los distintos episodios del mismo autor es su principal valor para la perfilación: mientras el MO puede cambiar, la firma tiende a permanecer constante porque refleja necesidades psicológicas profundas que no cambian con la experiencia. Esta estabilidad la convierte en el principal instrumento de vinculación de episodios seriales cuando el MO ha variado lo suficiente como para no ser reconocible.
Tabla 2
Diferencias entre modus operandi y firma criminal.
| Dimension | MODUS OPERANDI | FIRMA CRIMINAL |
| Función | Instrumental; permite cometer el delito | Expresiva; satisface necesidades psicológicas del autor |
| Naturaleza | Pragmática y adaptativa | Ritualista y compulsiva |
| Estabilidad temporal | Variable; el autor aprende y modifica | Estable; refleja necesidades psicológicas profundas |
| Necesidad para el delito | Si; es el método de comisión | No; es un añadido psicológico |
| Valor para vincular episodios | Medio; puede cambiar entre episodios | Alto; se mantiene constante entre episodios |
| Ejemplos típicos | Tipo de arma, método de control, horario | Posición del cuerpo, mutilaciones, trofeos, mensajes |
| Implicación para el perfil | Experiencia criminal, recursos, planificación | Necesidades psicológicas, fantasías, motivación profunda |
Nota. Elaboración propia a partir de Douglas y Munn (1992) y Turvey (2011).
4.3. El periodo de enfriamiento
El periodo de enfriamiento es el intervalo temporal que transcurre entre dos episodios consecutivos de un asesino en serie. Durante este periodo, el autor regresa a su vida aparentemente normal: trabaja, se relaciona con su entorno, y puede dar la impresión de ser una persona completamente ordinaria. El periodo de enfriamiento es uno de los elementos que distinguen al asesino en serie del asesino masivo -que comete todos sus asesinatos en un episodio continuo- y del asesino espree, que los comete en varios lugares, pero sin periodo de enfriamiento entre ellos.
Para el perfil, el periodo de enfriamiento tiene un doble interés. Por un lado, su duración media -que puede variar desde días hasta años- informa sobre la intensidad de las fantasías y el nivel de urgencia psicológica del autor: cuanto más corto el periodo, mayor la compulsión; cuanto más largo, mayor la capacidad de control. Por otro lado, el análisis de los patrones de actividad delictiva en el tiempo puede revelar ciclos vinculados a factores estresantes en la vida del autor -pérdida de empleo, rupturas relacionales, conflictos familiares- que tienen valor para anticipar cuando podría producirse el siguiente episodio.
5. Reconstrucción 3D y realidad virtual en el análisis de la escena
5.1. La revolución tecnológica en la documentación de la escena
La documentación de la escena del crimen ha experimentado en los últimos diez años una transformación de tal magnitud que los métodos tradicionales -fotografía, video y planos dibujados a mano o con software CAD básico- han quedado definitivamente relegados a la categoría de técnicas auxiliares o de respaldo. La revolución la han protagonizado tres tecnologías convergentes: el escaneo laser 3D, la fotogrametría computacional y la realidad virtual inmersiva, cuya combinación permite crear replicas digitales de la escena con un nivel de detalle y fidelidad que supera cualquier método previo de documentación.
Zmievska y Savka (2024), en su estudio sobre la introducción del modelado 3D moderno en la teoría y práctica de la investigación de la escena del crimen, documentan como los escáneres laser terrestres -capaces de capturar millones de puntos de datos espaciales por segundo con una precisión milimétrica- permiten generar nubes de puntos tridimensionales que pueden ser convertidas en modelos 3D navegables. Estos modelos no solo documentan la escena: permiten mediciones precisas de cualquier distancia, ángulo o superficie después de que la escena haya sido alterada para la recogida de evidencias, eliminando uno de los problemas más serios de la investigación forense clásica, que era la imposibilidad de volver a medir algo en la escena original una vez que había sido intervenida.
5.2. Fotogrametría y modelado 3D: principios y aplicaciones
La fotogrametría es la técnica de obtención de medidas tridimensionales a partir de fotografías bidimensionales. En su aplicación a la escena del crimen, consiste en capturar un elevado número de imágenes de la escena desde ángulos distintos y procesarlas mediante algoritmos de visión por computadora que identifican puntos comunes entre las distintas imágenes y reconstruyen a partir de ellos la geometría tridimensional del espacio. El resultado es una nube de puntos que puede ser convertida en un modelo 3D texturizado de altísima resolución, practica e indistinguible visualmente de la escena real.
Las aplicaciones de estos modelos en la investigación forense y en el proceso penal son múltiples y de creciente importancia. En la investigación, permiten al equipo forense examinar la escena repetidamente y desde cualquier ángulo sin necesidad de volver al lugar; en el proceso penal, permiten presentar al jurado una representación de la escena que supera radicalmente en comprensibilidad a las fotografías o los planos bidimensionales clásicos; y en la perfilación, permiten al analista examinar la distribución espacial de las evidencias desde perspectivas que en la escena real no habrían sido físicamente posibles, revelando relaciones entre elementos que podrían haberse pasado por alto en la inspección directa.
5.3. Realidad virtual y reconstrucción inmersiva de la escena
El paso de los modelos 3D estáticos a la realidad virtual inmersiva representa el siguiente escalón en la sofisticación tecnológica de la documentación de la escena del crimen. Wang y colaboradores (2019, con aplicaciones documentadas hasta 2024) fueron pioneros en integrar el escaneo 3D heterogéneo -que combina datos de múltiples fuentes: escáner laser, fotogrametría, imágenes de dron- en entornos de realidad virtual que permiten al usuario desplazarse virtualmente por la escena con una sensación de presencia que las representaciones bidimensionales no pueden proporcionar.
Las implicaciones de esta tecnología para la investigación forense y el proceso penal son de primer orden. Para el investigador, la inmersión en la escena virtual permite recrear el punto de vista del autor y de la víctima en distintos momentos del crimen, facilitando la reconstrucción de la secuencia de eventos y la evaluación de hipótesis alternativas sobre lo ocurrido. Para el tribunal, la presentación de la escena en realidad virtual mejora drásticamente la comprensión del jurado sobre la dinámica del crimen, lo que puede tener consecuencias significativas sobre el veredicto. Para el perfilador, permite integrar en un único espacio navegable toda la información espacial de la escena junto con las anotaciones de los distintos especialistas, creando lo que algunos autores denominan una escena del crimen colaborativa.
CASO PRACTICO – El uso de realidad virtual en el juicio por el homicidio de George Floyd (Minneapolis, 2021)
Aunque el caso Floyd no es estrictamente un caso de perfilación criminal, la reconstrucción de la escena mediante tecnología 3D y realidad virtual utilizada en el juicio contra el agente Derek Chauvin en 2021 representa uno de los hitos más documentados del uso de estas tecnologías en el proceso penal. El equipo de la fiscalía utilizo un modelo 3D del lugar de la detención, generado a partir de imágenes de videovigilancia y testimonios de testigos, para situar espacialmente a cada persona presente en la escena y reconstruir la secuencia de eventos con una precisión que las grabaciones de video existentes no podían proporcionar por si solas. La presentación de este modelo ante el jurado fue evaluada por los observadores del juicio como uno de los elementos más influyentes en la comprensión de los hechos por parte de los jurados. El caso establece un precedente de la aceptación jurídica de las reconstrucciones 3D como prueba complementaria en procesos penales de alta repercusión.
5.4. Limitaciones tecnológicas y retos de implementación
A pesar de sus indudables ventajas, la adopción de la reconstrucción 3D y la realidad virtual en la investigación de la escena del crimen enfrenta limitaciones importantes que el criminólogo en ejercicio debe conocer. El coste de los equipos de escaneo laser de alta precisión sigue siendo elevado -un escáner de gama alta puede superar los 50.000 euros-, lo que limita su disponibilidad a los equipos forenses de las grandes ciudades y de los países con mayor inversión en tecnología policial. El tiempo necesario para procesar los datos y generar el modelo 3D es considerablemente mayor que el de la documentación fotográfica clásica, lo que puede ser un problema en investigaciones con presión temporal.
Existe además un riesgo metodológico especifico de estas tecnologías que merece atención: la hiperrealización. Un modelo 3D de alta fidelidad puede crear en el observador -incluido el jurado- una impresión de certeza sobre los detalles de la escena que no está justificada cuando el modelo ha sido generado a partir de datos incompletos o cuando incorpora hipótesis de reconstrucción que no están unívocamente determinadas por las evidencias. La diferencia entre una reconstrucción objetiva y una reconstrucción que incorpora hipótesis narrativas debe ser transparentemente comunicada en cualquier presentación forense o judicial de este tipo de modelos.
6. Inteligencia artificial forense y sesgo cognitivo en el análisis de la escena
6.1. El sesgo cognitivo en la investigación forense: un problema sistemático
El sesgo cognitivo en la investigación forense es uno de los problemas más documentados y menos abordados de la criminología aplicada. Los investigadores y peritos que analizan la escena del crimen no son máquinas de procesamiento neutral de información: son seres humanos con sistemas de percepción y de juicio que incluyen atajos mentales -heurísticas- que, en condiciones normales, son adaptativos y eficientes, pero que en el contexto de la investigación criminal pueden producir errores sistemáticos de consecuencias graves.
Los sesgos más documentados en la literatura forense incluyen el sesgo de confirmación -la tendencia a interpretar las evidencias de forma que confirmen la hipótesis inicial-, el sesgo de anclaje -la tendencia a otorgar un peso excesivo a la primera información recibida sobre el caso-, el sesgo de disponibilidad -la tendencia a sobreestimar la probabilidad de eventos que vienen fácilmente a la mente-, y el efecto de contaminación contextual -el fenómeno por el cual la opinión del perito se ve inconscientemente influida por información no forense sobre el caso, como la identidad del sospechoso o el carácter simpático o antipático de la víctima.
Garrett y Rudin (2023), en su seminal artículo sobre algoritmos forenses interpretables publicado en las Proceedings of the National Academy of Sciences, argumentaron que la principal promesa de la IA en el contexto forense no es sustituir al experto humano, sino actuar como contrapeso sistemático a sus sesgos cognitivos, ofreciendo evaluaciones independientes de las evidencias que el experto puede contrastar con su propia evaluación para detectar posibles distorsiones en su juicio.
6.2. Mecanismos del sesgo cognitivo en el análisis de la escena
El sesgo de confirmación es particularmente peligroso en el análisis de la escena del crimen porque puede operar de forma completamente inconsciente. Cuando el investigador llega a la escena con una hipótesis previa sobre lo ocurrido -informada por el contexto del descubrimiento, por la opinión de los primeros agentes que intervinieron, o por información sobre posibles sospechosos-, su percepción de la escena puede quedar sesgada de forma que las evidencias compatibles con la hipótesis sean notadas y registradas, mientras que las evidencias incompatibles sean pasadas por alto o interpretadas de forma que las haga compatibles con la hipótesis dominante.
La contaminación contextual ha sido objeto de investigación experimental sistemática en el campo de la ciencia forense. Estudios de laboratorio han demostrado que peritos forenses expertos en análisis de huellas dactilares, de mordeduras y de otros tipos de evidencias cambian sus evaluaciones cuando se les proporciona información contextual que sugiere la culpabilidad o la inocencia del sospechoso, incluso cuando dicha información es completamente irrelevante para el análisis técnico de la evidencia. Estos estudios tienen implicaciones profundas para la organización del trabajo forense: sugieren que los peritos deben recibir solo la información estrictamente necesaria para realizar su análisis técnico, y que el acceso a información sobre el caso debe ser cuidadosamente regulado para minimizar la contaminación contextual.
6.3. La IA como herramienta de reducción del sesgo cognitivo
La aplicación de la inteligencia artificial al análisis de evidencias forenses ofrece una vía prometedora para mitigar algunos de los sesgos cognitivos descritos. Los algoritmos de IA no tienen expectativas previas sobre el resultado del análisis, no se ven afectados por la información contextual sobre el sospechoso, y no experimentan fatiga ni presión temporal. En ese sentido, ofrecen lo que Garrett y Rudin (2023) denominan una evaluación de primera instancia no contaminada: un análisis de la evidencia bruta que puede servir de punto de referencia objetivo para la evaluación del perito humano.
En el análisis de huellas dactilares, los algoritmos de reconocimiento de patrón han alcanzado niveles de precisión comparables o superiores a los de los mejores peritos humanos en condiciones controladas, con la ventaja adicional de que generan una puntuación de similitud cuantitativa que es más fácil de interpretar y de rebatir en sede judicial que la opinión experta de un perito. En el análisis de imágenes de la escena del crimen, los sistemas de visión por computadora pueden identificar evidencias que los investigadores humanos no detectaron en la inspección ocular, no porque sean más inteligentes, sino porque procesan la imagen de forma sistemática sin la selectividad perceptiva que caracteriza al ojo humano.
Sin embargo, la IA no está exenta de sus propios sesgos, como se discutió en el Tema 2 al hablar de la policía predictiva. En el contexto forense, el riesgo principal es el sesgo de los datos de entrenamiento: si el algoritmo ha sido entrenado con evidencias de casos en los que los peritos humanos ya habían cometido errores sistemáticos, el algoritmo puede aprender y reproducir esos mismos errores con una apariencia de objetividad que humana critica de cualquier otro instrumento de análisis.
| Nota académica: Lontai, Pamzsav y Petrétei (2024) enfatizaron en su investigación sobre reconocimiento de objetos en escenas del crimen que la IA debe operar siempre como herramienta de apoyo al experto humano y no como sustituto de su juicio. Su marco de trabajo establece que cualquier sistema de IA forense debe incorporar mecanismos de explicabilidad que permitan al experto humano entender por qué el sistema ha llegado a una determinada conclusión y evaluar críticamente si esa conclusión es plausible a la luz del conocimiento criminológico disponible. |
Tabla 3
Tipos de sesgo cognitivo en el análisis forense y posibilidades de mitigación con IA.
| Tipo de sesgo | Mecanismo | Riesgo en la escena del crimen | Mitigacion con IA |
| Confirmación | Interpretar evidencias según hipótesis previa | Ignorar evidencias contradictorias | Análisis independiente sin hipótesis previa |
| Anclaje | Peso excesivo a primera información | Sobrevaloración de primeras impresiones | Procesamiento sistemático de todas las evidencias |
| Contaminación contextual | Influencia de info no forense (sospechoso, victima) | Cambio inconsciente de evaluación pericial | Separación del análisis técnico de la información del caso |
| Disponibilidad | Sobreestimar probabilidad de eventos recientes en memoria | Sesgos derivados de casos previos similares | Uso de bases de datos estadísticas actualizadas |
| Fatiga de decisión | Deterioro del juicio por sobrecarga o cansancio | Errores en fases tardías de la inspección | Procesamiento sin fatiga temporal |
Nota. Elaboración propia a partir Garrett y Rudin (2023).
7. Victimología forense y autopsia psicológica
7.1. La victimología como dimensión del perfil del autor
La victimología forense es el estudio sistemático de las características de la víctima -su perfil demográfico, sus rutinas, sus vulnerabilidades, sus relaciones- con el objetivo de comprender el proceso de selección del autor y, a través de él, las características del propio autor. Su fundamento lógico es el principio que resume la máxima criminológica conocer a la víctima es conocer al autor: la elección de una víctima no es nunca completamente aleatoria, incluso en los casos aparentemente más indiscriminados, y el patrón de selección revela necesariamente algo sobre las necesidades, los medios, las rutinas y la psicología del delincuente.
El análisis victimológico para la perfilación examina tres dimensiones principales. La primera es el riesgo victimal: el nivel de exposición de la víctima a situaciones de peligro en función de su estilo de vida, sus rutinas y sus comportamientos. Una víctima de riesgo alto -que trabaja en la prostitución, consume drogas en entornos marginales o se desplaza regularmente en horas nocturnas por zonas con alta incidencia delictiva- facilita la actuación de un rango amplio de autores potenciales, lo que dificulta la discriminación del perfil. Una víctima de riesgo bajo -con rutinas estables, vida social integrada y entorno seguro- que ha sido objeto de un crimen violento indica un autor con mayor planificación y determinación.
La segunda dimensión es la relación entre víctima y autor: el nivel de conocimiento previo entre ambos, que puede ir desde el completo desconocimiento hasta la relación íntima previa. La tercera dimensión es el perfil psicológico de la víctima: sus vulnerabilidades emocionales, su historial de relaciones, sus conflictos previos y cualquier otro factor que pueda haber influido en el proceso de selección por parte del autor o en la dinámica del encuentro entre ambos.
7.2. La autopsia psicológica: concepto, método y estandarización
La autopsia psicológica es la técnica más especializada de la victimología forense. Consiste en la reconstrucción retrospectiva del estado psicológico, emocional y relacional de una persona fallecida -generalmente en circunstancias violentas o de muerte dudosa- a partir de información indirecta: testimonios de personas de su entorno, documentos personales como diarios, cartas y mensajes electrónicos, registros clínicos y psiquiátricos, y cualquier otro material que permita aproximarse a su vida interior en el periodo previo a la muerte.
Su aplicación en perfilación criminal es doble. Por un lado, permite determinar el estado mental de la víctima antes de la muerte, lo que puede tener implicaciones para distinguir entre homicidio y suicidio en casos de muerte dudosa. Por otro, y este es su valor perfilistico más directo, permite reconstruir el tipo de relación que la víctima tenía con su entorno social y la forma en que probablemente fue captada o aproximada por el autor, lo que informa sobre las características y las estrategias de este.
7.3. Avances recientes en la estandarización: el PASIC y otros instrumentos
Uno de los principales problemas metodológicos de la autopsia psicológica hasta fechas recientes era su escasa estandarización: distintos profesionales podían obtener resultados diferentes del mismo caso porque no existían criterios uniformes sobre qué información recoger, como sistematizarla y como interpretarla. Esta falta de estandarización comprometía tanto la fiabilidad del instrumento como su aceptación en sede judicial.
Posa y colaboradores (2023) sistematizaron en su investigación los principales avances en estandarización de la autopsia psicológica, identificando dos instrumentos que han mostrado mayor capacidad para resolver el problema de la fiabilidad inter-evaluador. El primero es el PASIC (Psychological Autopsy Structured on Individual Cases), que propone una estructura personalizada de recogida de información adaptada a las características específicas de cada caso, preservando la sensibilidad contextual del instrumento mientras garantiza que todas las áreas de información relevantes sean sistemáticamente exploradas. El segundo es el FACS (Facial Action Coding System), que en su aplicación a la autopsia psicológica permite codificar de forma sistemática las expresiones emocionales registradas en documentos audiovisuales de la víctima, aportando una dimensión objetiva al análisis de su estado emocional en el periodo previo a la muerte.
La importancia de estos avances para la perfilación criminal es considerable. Un instrumento de autopsia psicológica estandarizado y con fiabilidad inter-evaluador demostrada puede ser presentado en sede judicial con credibilidad metodológica comparable a la de otros instrumentos forenses. Esto amplia el peso probatorio que los tribunales pueden otorgar al perfil psicológico de la víctima y, por extensión, a las inferencias sobre el autor que dé él se derivan.
Tabla 4
Principales instrumentos de autopsia psicológica y su aplicación en perfilación
| Instrumento | Desarrolladores | Principio metodológico | Fortaleza | Limitación |
| PASIC | Posa et al. (2023) | Estructura adaptada al caso individual | Alta sensibilidad contextual; flexibilidad | Menor estandarización que instrumentos fijos |
| FACS aplicado | Ekman / Posa et al. (2023) | Codificación de expresiones emocionales en video | Objetividad; replicabilidad | Requiere material audiovisual de la victima |
| NASH | Shneidman (1973, actualizado) | Clasificación naturaleza de la muerte: natural, accidental, suicida, homicida | Simplicidad; universalidad de aplicación | Insuficiente para casos de alta complejidad |
| SEA | Equipo forense FBI (act. 2014) | Evaluación estructurada del agresor post-mortem | Integración victimología-perfil del autor | Limitado a crímenes de alta violencia |
Nota. Elaboración propia a partir de la Fuente: Posa et al. (2023)
CASO PRACTICO – El caso Marta del Castillo (Sevilla, 2009): autopsia psicologica en proceso penal
El caso de Marta del Castillo, jóvenes de 17 años desaparecida en Sevilla en enero de 2009 cuyo cuerpo nunca fue localizado, es uno de los casos más citados en España sobre el uso de la autopsia psicológica en un proceso penal de máxima complejidad. Ante la ausencia de cuerpo y la contradicción entre las distintas versiones del condenado principal, Miguel Carcano, los peritos de la acusación elaboraron una autopsia psicológica de la víctima basada en testimonios de familiares, amigos y profesores, mensajes de teléfono móvil y redes sociales, y documentos personales. El informe reconstruyo el perfil psicológico de Marta, sus relaciones, su estado emocional en el periodo previo a la desaparición y la naturaleza de su relación con el condenado, aportando elementos para sostener la tesis de que la relación tenía dinámicas de control y manipulación que informaban sobre el perfil del autor. El caso ilustra tanto las posibilidades como los límites de la autopsia psicológica cuando el material disponible es inevitablemente parcial y filtrado por la memoria y la emoción de los informantes.
8. Síntesis: La escena del crimen en el siglo XXI
La escena del crimen es hoy un espacio de convergencia de disciplinas, tecnologías y métodos que hace apenas una década era impensable. La inspección ocular clásica -con su protocolo de aseguramiento, observación, búsqueda y documentación- sigue siendo el eje vertebral del análisis forense de la escena, pero ha sido enriquecida de forma radical por la reconstrucción tridimensional, la realidad virtual inmersiva y los sistemas de análisis asistidos por inteligencia artificial que permiten examinar la escena desde perspectivas y con grados de detalle que superan todas las capacidades previas.
Al mismo tiempo, la investigación en sesgo cognitivo ha evidenciado que la sofisticación tecnológica no resuelve por si sola el problema más antiguo del análisis forense: la subjetividad del observador humano. Los instrumentos de IA ofrecen una vía prometedora para mitigar algunos de los sesgos más documentados, pero solo cuando se aplican con transparencia metodológica, con mecanismos de explicabilidad que permitan la supervisión critica del experto humano, y con conciencia de los sesgos propios que los algoritmos pueden incorporar desde sus datos de entrenamiento.
La victimología forense y la autopsia psicológica, por su parte, han avanzado significativamente en la última década en la dirección de la estandarización metodológica. Los instrumentos PASIC y FACS representan pasos importantes hacia la objetivación de un análisis que por su naturaleza —reconstruir la vida interior de alguien que ha muerto jamás podrá ser completamente objetivo. El reto de los próximos años es consolidar la base empírica de estos instrumentos, ampliar su validación a distintas poblaciones y contextos culturales, y avanzar en su aceptación como prueba pericial estándar ante los tribunales.
El criminólogo que trabaja con la escena del crimen en el siglo XXI debe ser, al mismo tiempo, un profesional tecnológicamente competente y un pensador crítico. Debe saber leer un modelo 3D y saber que limitaciones tiene; debe conocer las posibilidades de la IA forense y sus riesgos de sesgo; debe aplicar la autopsia psicológica con rigor metodológico y con conciencia de sus límites epistemológicos. Solo desde esa combinación de competencia y pensamiento crítico puede la escena del crimen revelar lo que el autor dejo en ella para quien sepa leerlo.
9. Referencias Bibliográficas
Douglas, J. E., & Munn, C. (1992). Violent Crime Scene Analysis: Modus Operandi, Signature, and Staging. FBI Law Enforcement Bulletin, 61(2), 1-10.
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