Viena 1900: El Crisol donde nació el Alma Moderna


Imaginemos por un momento la Viena Imperial de Francisco José I (Franz Josef I), el tiempo que transcurre desde finales del 1800 a principios del Siglo XX, lo que en Valencia coincidiría con la destrucción de la muralla que envolvía la ciudad por orden de Cirilo Amorós, hasta el año 1925, periodo en que nuestra ciudad alcanzó su muestra más señalada en la arquitectura ecléctica, pero no es el motivo que condiciona este escrito.

El despertar de la ciencia y del Positivismo, la preocupación del Arte y de la Filosofía, acerca a una nueva manera de comprender a la mente humana, buscando, desde muchos puntos, elevar a la persona para tratar de que sea el centro desde todas las disciplinas que, en ese momento, proyectaban su estudio y su comprensión. Podemos hablar de la Segunda Escuela de Viena en música (Schoemberg, Berg y Weber) recordando que la primera fue la formada por Beethoven, Haydin y Mozart; podríamos seguir con Otto Wagner, Hoffmann, Olbrich… y la Secesión Vienesa con grandes edificios modernistas, Secession Building de Olbrich en 1898, con su maravillosa cúpula dorada de hojas de laurel o el Majolica House de Wagner. Pintores como Gustav Klimt y Kokoscha, por no hablar de grandes escritores, no queriendo aburrir solo citaré a Stefan Zweig y a Hugo von Hofmannsthal, ambos colaboradores de Richard Strauss el gran “rival-amigo” de Mahler.

Una vez analizado el ambiente que rodeaba a la ciudad, centro de la actividad y proyecto de la intelectualidad más sugerente, cuyo rey estaba casado con la famosa Sissi (por cierto, nos visitó para comprar porcelana en la Ceramo pensando alojarse en la Fonda España, en la Plaza de San Francisco- hoy Plaza del Ayuntamiento-), volvemos al tema que nos ocupa.

Sigmund Freud, circa 1923 por Max Halberstadt

En aquellos tiempos, antes de Freud, Breuer y la Escuela del Psicoanálisis, la psiquiatría estaba más ligada a las enfermedades mentales y sobre todo a la filosofía (ver Nietzsche o Schopenhauer) y se centraba más en las alteraciones del cerebro o del SNC. Los tratamientos eran muy rudimentarios y físicos, casi de forma empírica. Por otra parte, también participaba la Filosofía reflexionando sobre la mente o la conciencia.

Freud, discípulo y amigo de Breuer (recomiendo el libro de Irvin D. Yalom “El día que Nietzsche lloró”) encontró junto a este, una raíz no orgánica en síntomas de pacientes y estudiaron casos de Histeria producidos sin síntomas físicos (el caso más llamativo fue el de una paciente de Joseph Breuer llamada Anna O).

De esta forma se empezaron a utilizar el inconsciente y los procesos mentales que influían en la conducta y en la aparición de síntomas. Se desarrolló así el uso de la “cura por el habla” aplicándola al funcionamiento de la psique.

Se habla de ideas reprimidas, se ahonda en la infancia, la sexualidad, en la historia y, todo ello, influiría en el inconsciente y de una forma u otra aparecería en el mundo interno del individuo, añadiéndose a la perspectiva biológica de la neurología y de la psiquiatría.

Salomé junto a Paul Rée y Nietzsche. En 1882 con 21 años, se trasladó a Roma donde conoció a Paul Rée y a Friedrich Nietzsche (más tarde, en 1894, escribiría un controvertido estudio, Friedrich Nietzsche in seinen Werke, acerca de la personalidad y filosofía de Nietzsche)

A Freud y Breuer se les añadirían Adler, muy centrado en la sexología, como también Wilhelm Reich, Carl Jung, el discípulo mimado y luego el de los grandes enfrentamientos con el propio Freud, Otto Rank, Lou Salomé, importante intelectual, etc., que formaron la “Sociedad Psicológica de los miércoles” , que luego se llamaría la “Sociedad Psicoanalítica de Viena”.

Como efeméride médica, su influencia fue enorme y duradera, y también las corrientes que se desarrollaron frente al psicoanálisis, como el Conductismo o la Psicología Cognitiva ya que todo ello transformó la manera de tratar las enfermedades mentales cambiando la concepción del ser humano y, como centro complejo e ignoto, nos provoca las ganas de seguir explorando para llegar a conocerlo lo más posible.


Autor: José Manuel Sanchis

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