Tema 17 – Investigación en el lugar del Hallazgo

Escena del Delito: Fundamentos, Procedimientos y Tecnologías Emergentes

Índice

1. Introducción

2. Fundamentos conceptuales y principios científicos

2.1. Definición y alcance de la investigación en el lugar del hallazgo

2.2. Tipología de las escenas del delito

2.3. El principio de intercambio de Locard

3. Procedimientos en la escena del crimen

3.1. Actuación del primer interviniente

3.2. Observación y evaluación preliminar

3.3. Fijación del lugar: descripción, fotografía y planimetría

4. Recogida y manejo de indicios

4.1. Tipos de indicios: visibles y latentes

4.2. Métodos de búsqueda sistemática

4.3. Técnicas específicas de recogida

5. Cadena de custodia y embalaje

6. Tecnologías avanzadas en la escena del crimen

6.1. Escáner 3D, LiDAR y fotogrametría

6.2. ADN forense: avances en recogida y análisis

8. Consideraciones éticas y desafíos actuales

Referencias bibliográficas

1. Introducción

La investigación en el lugar del hallazgo o escena del delito constituye el pilar fundamental sobre el que se sustenta cualquier proceso judicial moderno. Desde la perspectiva de las ciencias forenses, la calidad del trabajo desarrollado en la escena determina de forma irreversible el valor probatorio de los indicios y, en consecuencia, la solidez de la acusación o la defensa. Una actuación rigurosa, sistemática y ajustada a los protocolos científicos no solo garantiza la validez técnica de las pruebas, sino que asegura su admisibilidad ante los tribunales.

La disciplina se nutre de las aportaciones de diversas ciencias: la criminalística, la medicina forense, la química analítica, la biología molecular y, en la actualidad, la ingeniería de datos y la inteligencia artificial. Esposito et al. (2023) han subrayado que los avances tecnológicos de la última década han dotado a los especialistas de herramientas que permiten reconstruir la dinámica del crimen con una precisión sin precedentes, desde escáneres láser tridimensionales hasta sistemas de análisis automatizado de imágenes.

La relevancia de este campo trasciende lo meramente técnico: como señala Chin et al. (2024), la inexistencia de revisiones sistemáticas rigurosas en áreas clave de la ciencia forense incrementa el riesgo de condenas o absoluciones erróneas, lo que convierte la producción de literatura científica de calidad -y la formación sólida de los operadores jurídicos- en una prioridad ética de primer orden.

2. Fundamentos conceptuales y principios científicos

2.1. Definición y alcance de la investigación en el lugar del hallazgo

La investigación en el lugar del hallazgo, denominada en la literatura anglosajona como Crime Scene Investigation (CSI), puede definirse como el conjunto de actuaciones ordenadas y sistemáticas destinadas a identificar, documentar, recoger y preservar los indicios materiales relacionados con un hecho delictivo, con el fin de someterlos al análisis científico y de garantizar su integridad en el procedimiento judicial. Esposito et al. (2023) la describen como el acto complejo de reconstruir la dinámica que condujo a la comisión de un delito y las circunstancias de su perpetración.

El alcance de la investigación no se limita al lugar primario donde ocurrió el hecho; comprende también las denominadas escenas secundarias -aquellos espacios vinculados al evento principal-, así como los indicios hallados sobre las personas imputadas o víctimas. Esta perspectiva integral exige la coordinación entre los primeros intervinientes de las fuerzas y cuerpos de seguridad, los médicos forenses, los técnicos de criminalística y los fiscales o jueces de instrucción.

Desde el punto de vista del Derecho, la investigación en la escena tiene como consecuencia directa la producción de prueba material que, debidamente documentada a través de la cadena de custodia, puede ser presentada y valorada en el juicio oral. Cualquier deficiencia en la actuación en la escena -ya sea por alteración, contaminación o ruptura de la cadena- compromete de forma sustancial el valor probatorio de los indicios obtenidos (Badiye et al., 2023).

2.2. Tipología de las escenas del delito

La doctrina criminalística ha desarrollado diversas taxonomías para clasificar las escenas del delito en función de criterios complementarios. Atendiendo a la naturaleza del entorno físico, se distinguen las escenas abiertas -espacios al aire libre como parques, vías de comunicación o terrenos rústicos-, las escenas cerradas -edificios, viviendas, vehículos- y las escenas mixtas, que combinan elementos de ambas categorías, como el hallazgo de un cadáver en un patio trasero comunicado con un inmueble.

Según el tipo de infracción penal, pueden identificarse escenas violentas -homicidios, agresiones, agresiones sexuales-, escenas de delitos no violentos -robos, fraudes, delitos contra la propiedad intelectual o delitos cibernéticos- y escenas inicialmente calificadas como accidentales, cuya investigación puede revelar una etiología criminal. Esta clasificación tiene implicaciones directas sobre el protocolo de actuación: las escenas violentas, por la presencia habitual de fluidos biológicos, requieren medidas de protección personal más estrictas y una priorización de los indicios biológicos.

La distinción entre escena primaria y escena secundaria resulta fundamental para delimitar el perímetro de seguridad y priorizar los recursos técnicos disponibles. La escena primaria es aquella en la que tuvo lugar el acto principal del delito, mientras que las secundarias —lugares de depósito del cuerpo, de huida del autor o de abandono de objetos— amplían el espacio de investigación y pueden ofrecer indicios complementarios de alto valor probatorio.

Tabla 1.

Clasificación de las escenas del delito según criterios forenses

CriterioTipoCaracterísticas principalesEjemplo
Naturaleza del entornoAbiertaEspacios exteriores; mayor riesgo ambientalParque, carretera, campo
Naturaleza del entornoCerradaEntorno controlado; mayor densidad de indiciosVivienda, oficina, vehículo
Naturaleza del entornoMixtaCombina elementos de ambasPatio trasero comunicado con vivienda
Tipo de delitoViolentaAlta probabilidad de indicios biológicosHomicidio, agresión sexual
Tipo de delitoNo violentaIndicios documentales y digitales frecuentesFraude, delito informático
Tipo de delitoAccidental/dudosaRequiere diagnóstico diferencial forenseMuerte con contexto ambiguo
Dinámica temporalPrimariaLugar del acto principal del delitoEscena del crimen propiamente dicha
Dinámica temporalSecundariaLugar relacionado con el acto principalLugar de depósito del cuerpo

Nota. Elaboración propia a partir de Esposito et al. (2023) y Yadav et al. (2024).

2.3. El principio de intercambio de Locard

El principio de intercambio formulado por el criminalista frances Edmond Locard a comienzos del siglo XX sigue siendo, más de un siglo después, el axioma fundacional de la ciencia forense. En su enunciado más extendido es “todo contacto deja una huella”, el principio postula que cuando dos objetos, personas o superficies entran en contacto se produce necesariamente una transferencia de material traza entre ellos. Esta transferencia constituye la base conceptual sobre la que reposa la búsqueda y recogida de indicios en la escena del crimen.

La literatura especializada contemporánea ha enriquecido notablemente el alcance del principio al describir el fenómeno de la transferencia secundaria, esto es, la migración de material traza -especialmente ADN- a través de superficies intermedias. Como señala la literatura reciente, el ADN de una persona puede encontrarse en un objeto que nunca tocó directamente, lo que genera retos interpretativos significativos para los peritos y los tribunales (Alketbi, 2024). Estudios sobre escenarios de apuñalamiento han documentado que la cantidad de ADN decrece progresivamente en cada paso de la transferencia, aunque mantiene en muchos casos suficiente concentración para su análisis.

La vigencia del principio de Locard no es, sin embargo, sinónimo de sencillez interpretativa. Los fenómenos de persistencia, degradación y contaminación ambiental modulan de forma compleja la presencia de los indicios traza, de modo que la ausencia de una determinada evidencia no equivale necesariamente a la ausencia de contacto. Esta matización es especialmente relevante en el ámbito jurídico, donde la cadena argumental sobre el valor probatorio de los indicios debe ser expuesta con precisión y rigor científico por los peritos forenses.

3. Procedimientos en la escena del crimen

3.1. Actuación del primer interviniente

La actuación del primer interviniente -habitualmente un agente de policía o un técnico de emergencias sanitarias- es determinante para la preservación de la escena y, por tanto, para la viabilidad de la investigación posterior. La misión fundamental de quien llega primero al lugar es establecer un perímetro de seguridad que impida el acceso a personas no autorizadas y evite la alteración o destrucción de los indicios. Esta tarea, aparentemente sencilla, exige una formación específica, pues la presión temporal y emocional de los primeros momentos puede inducir actuaciones que comprometan irreversiblemente la escena.

El primer interviniente debe documentar visualmente el estado del lugar tal como fue encontrado -empleando, si dispone de ella, la cámara fotográfica o el dispositivo móvil reglamentario-, registrar la hora de llegada y la identidad de toda persona presente en el perímetro, anotar cualquier movimiento o alteración inevitables -como los realizados durante las maniobras de reanimación- y asegurar que ningún elemento es removido sin autorización del responsable de la investigación. La comunicación inmediata al grupo especializado de criminalística o al Juzgado de Guardia resulta igualmente obligatoria.

Esposito et al. (2023) advierten que la demora en la aseguración perimetral es una de las causas más frecuentes de contaminación de la escena, especialmente en entornos abiertos donde las condiciones ambientales -lluvia, viento, pisadas- pueden degradar o desplazar los indicios con extraordinaria rapidez. Por ello, la normativa forense de los sistemas jurídicos más avanzados establece protocolos obligatorios de formación continua para los primeros intervinientes, incluyendo ejercicios prácticos en escenas simuladas.

3.2. Observación y evaluación preliminar

Una vez asegurado el perímetro, la fase de observación preliminar consiste en una inspección general de la escena sin tocar ni mover ningún elemento. Esta primera visión panorámica tiene como objetivos evaluar la extensión real del espacio de investigación, identificar visualmente los indicios más relevantes, determinar si existen riesgos para la seguridad del equipo -sustancias peligrosas, estructuras inestables, presencia del agresor- y planificar la secuencia óptima de actuación.

El responsable de la investigación debe llevar a cabo esta observación siguiendo un patrón ordenado -habitualmente del exterior al interior, de lo general a lo particular- para asegurar que ninguna zona quede sin inspeccionar. En esta fase se toman decisiones críticas: qué indicios son prioritarios, qué técnicos especializados deben ser requeridos -balísticos, odontólogos, entomólogos, especialistas en incendios- y qué metodología de búsqueda se aplicará en función de la tipología y extensión de la escena.

La evaluación preliminar incluye también una primera apreciación del posible mecanismo de producción de la muerte o del hecho delictivo, que orientará la búsqueda de indicios específicos. Sin embargo, los profesionales deben mantener una actitud de hipótesis abierta, evitando los denominados sesgos de confirmación, que llevan a buscar solo los indicios que corroboran la hipótesis inicial y a ignorar los que la contradicen (Chin et al., 2024).

3.3. Fijación del lugar: descripción, fotografía y planimetría

La fijación del lugar constituye la documentación exhaustiva del estado de la escena antes de cualquier manipulación de los indicios. Se trata de una fase irreversible: una vez iniciada la recogida de evidencias, la escena original no puede ser restituida, por lo que la calidad de la fijación determina la posibilidad de revisitar, en el futuro, la configuración original del espacio. La fijación se lleva a cabo mediante tres técnicas complementarias: la descripción escrita, la fotografía y el levantamiento planimétrico.

La descripción escrita consiste en la elaboración de un acta detallada, precisa y objetiva que recoja las condiciones del lugar -temperatura, luminosidad, accesos, estado de las puertas y ventanas, distribución de los objetos- así como la localización exacta de cada indicio. Esta narrativa, firmada por el técnico responsable y con indicación de fecha y hora, tiene valor probatorio autónomo y puede ser requerida en el juicio oral.

La fijación fotográfica debe abarcar tres escalas complementarias: la fotografía general, que sitúa la escena en su contexto geográfico y arquitectónico; la fotografía de plano medio, que relaciona los distintos indicios entre sí; y la fotografía de detalle, que documenta cada indicio de forma individual con la inclusión de una escala métrica. En la actualidad, esta técnica se complementa con registros en vídeo y, cada vez más frecuentemente, con tecnologías de imagen tridimensional que serán analizadas en el epígrafe 6.

El levantamiento planimétrico -o croquis forense- consiste en la representación gráfica a escala de la escena, indicando la posición exacta de los indicios, las dimensiones del espacio y los elementos de referencia fijos. Este documento, imprescindible para cualquier reconstrucción posterior de los hechos, debe ser elaborado con rigor métrico y puede realizarse mediante técnicas manuales clásicas o, de forma crecientemente habitual, mediante escáneres láser y software de diseño asistido por ordenador (Sazaly et al., 2023).

4. Recogida y manejo de indicios

4.1. Tipos de indicios: visibles y latentes

Los indicios materiales hallados en una escena del crimen se clasifican, desde el punto de vista de su perceptibilidad, en indicios visibles e indicios latentes. Los indicios visibles son aquellos perceptibles a simple vista sin necesidad de técnicas especiales de detección: manchas de sangre, casquillos, armas, prendas de vestir, documentos o herramientas. Los indicios latentes, por el contrario, requieren métodos técnicos o químicos para su revelado: huellas dactilares no visibles, rastros microscópicos de ADN, residuos de disparo o fibras sintéticas.

Dentro de los indicios visibles, los de naturaleza biológica -sangre, semen, saliva, pelos, tejidos- son especialmente relevantes por su potencial para la identificación de personas mediante análisis de ADN. La literatura reciente ha prestado especial atención al denominado ADN de contacto o Touch DNA, presente en superficies tocadas por el autor del delito, cuya concentración extraordinariamente baja lo hace especialmente sensible a la contaminación y a los fenómenos de transferencia secundaria (Alketbi, 2024; Alketbi y Goodwin, 2024).

Los indicios latentes incluyen las huellas dactilares, cuya tipología -huellas moldeadas, huellas plásticas y huellas planas- determina la técnica de revelado más adecuada. Las huellas planas sobre superficies no porosas pueden revelarse mediante polvos reveladores de distinto tipo, mientras que las superficies porosas requieren tratamiento con reactivos químicos como la ninhidrina -que reacciona con los aminoácidos del sudor- o el cianoacrilato. La iluminación forense con luz ultravioleta o láser ha ampliado notablemente la capacidad de detección en condiciones difíciles.

Tabla 2.

Clasificación de indicios forenses según su naturaleza y técnicas de análisis

Tipo de indicioSubtipoTécnica de recogidaAnálisis de laboratorio
Biológico visibleSangre, semen, salivaHisopo estéril, papel FTAAnálisis de ADN, serología
Biológico latenteTouch DNA, células epitelialesHisopo, minitape, M-Vac®PCR, STR, secuenciación NGS
Dactilar latenteHuellas planas sin pigmentaciónPolvos, ninhidrina, cianoacrilatoAFIS, comparación lofoscópica
BalísticoCasquillos, proyectilesPinzas metálicas, bolsa individualBalística comparativa, GSR
TrazaFibras, pelos, sueloCinta adhesiva, aspirador forenseMicroscopía, química analítica
DigitalDispositivos electrónicosBolsa antiestática, imagen forenseAnálisis informático forense
DocumentalDocumentos, billetesManipulación con guantesGrafística, química de tintas

Nota. Elaboración propia a partir de Esposito et al. (2023) y Alketbi (2024). AFIS: Sistema Automático de Identificación de Huellas Dactilares; GSR: Residuos de Disparo; NGS: Secuenciación de Nueva Generación; PCR: Reacción en Cadena de la Polimerasa; STR: Repeticiones Cortas en Tándem.

4.2. Métodos de búsqueda sistemática

La búsqueda de indicios en la escena debe realizarse de forma sistemática para garantizar que ningún área queda sin inspeccionar. La literatura criminalística describe varios métodos estandarizados, cuya elección depende de la extensión de la escena, el número de investigadores disponibles y las características físicas del entorno.

El método de espiral parte del exterior del área y avanza hacia el centro -o a la inversa- en trayectorias concéntricas que cubren progresivamente toda la superficie. El método de cuadrantes divide el espacio en sectores numerados que se asignan a distintos investigadores, permitiendo el trabajo simultáneo en una escena extensa. El método en línea o franjas implica que los investigadores avanzan en paralelo cubriendo franjas longitudinales del espacio, mientras que el método de rejilla añade una segunda pasada perpendicular a la primera, reduciendo la probabilidad de omisiones. En escenas de pequeñas dimensiones o de alta densidad de indicios puede emplearse el método en zona, que consiste en la inspección exhaustiva de un área delimitada antes de pasar a la siguiente.

La elección del método tiene implicaciones directas sobre la eficiencia y la completitud de la búsqueda. En escenas abiertas de gran extensión -como el hallazgo de restos óseos en un entorno rural- la utilización de drones equipados con sensores LiDAR o cámaras de alta resolución ha demostrado ser una herramienta complementaria de gran utilidad para la detección de indicios no visibles desde el suelo (Sazaly et al., 2023).

4.3. Técnicas específicas de recogida

La recogida de indicios debe realizarse siguiendo una secuencia lógica que minimice los riesgos de contaminación cruzada y garantice la integridad de cada elemento. Con carácter general, deben recogerse primero los indicios más frágiles o en riesgo de alteración -como los biológicos en condiciones de humedad o calor- y posteriormente los más estables. Cada indicio debe ser marcado con un identificador único -número o letra- antes de ser manipulado, y toda la secuencia debe ser documentada fotográficamente.

Para los indicios biológicos, el empleo de hisopos estériles humedecidos en solución salina es la técnica estándar para superficies no porosas con manchas visibles. En casos de concentraciones extremadamente bajas -ADN de contacto-, el sistema M-Vac® o las minitapes adhesivas han demostrado rendimientos superiores en superficies rugosas o porosas (Blackmore et al., 2024). Los cabellos y fibras se recogen preferentemente mediante cintas adhesivas forenses o pinzas de punta fina, evitando la mezcla de distintos orígenes. Los residuos de disparo (GSR) se recogen en los dorsos de las manos del sospechoso mediante hisopos impregnados de ácido nítrico diluido, siguiendo protocolos estrictos de temporización.

Las huellas dactilares sobre superficies no porosas se fijan fotográficamente antes de su revelado con polvos. Una vez reveladas, se elevan con cintas especiales y se montan sobre soporte oscuro o transparente según el color del polvo empleado. En superficies húmedas o cadáveres puede emplearse la técnica del cianoacrilato en cámara cerrada. Los dispositivos electrónicos deben ser fotografiados en su estado original -pantalla encendida o apagada, puertos visibles- antes de ser colocados en bolsas antiestáticas que impidan la conexión a redes inalámbricas, para evitar la alteración remota de los datos.

5. Cadena de custodia y embalaje

La cadena de custodia es el registro documental continuo e ininterrumpido de todos los movimientos, acciones y personas que han tenido contacto con cada indicio, desde el momento de su recogida en la escena hasta su presentación ante el tribunal. Su correcta gestión es el requisito indispensable para que una evidencia sea admisible en el proceso judicial, pues garantiza su autenticidad -que la evidencia presentada es exactamente la misma que fue recogida- y su integridad -que no ha sido alterada ni contaminada-.

Badiye et al. (2023) definen la cadena de custodia como el proceso más crítico de la documentación de evidencias, y advierten que cualquier laguna o inconsistencia en su registro puede determinar la exclusión del indicio del proceso o, en el peor de los casos, la nulidad de actuaciones. Por ello, cada transferencia de un indicio -de la escena al laboratorio, del laboratorio al perito, del perito al juzgado- debe quedar documentada con la identidad del receptor y el transmisor, la fecha y hora, el estado del embalaje y la razón del traslado.

El embalaje de los indicios exige el empleo de materiales y recipientes adecuados a la naturaleza de cada evidencia. Los indicios biológicos -manchas de sangre, tejidos, muestras con humedad residual- deben ser embalados en papel o materiales transpirables que impidan la acumulación de humedad y la consiguiente proliferación bacteriana que degradaría el ADN. Por el contrario, los indicios no biológicos sólidos -casquillos, herramientas, trozos de vidrio- pueden embalarse en bolsas de plástico cerradas herméticamente. La norma ISO 18385:2016 y el estándar británico PAS 377:2023 establecen los requisitos de calidad para los consumibles empleados en la recogida y almacenamiento de material biológico forense, con el objetivo de minimizar el riesgo de contaminación de origen manufacturero (Forensic Science Regulator, 2023).

El etiquetado de cada envase debe incluir, como mínimo: el número único de identificación del indicio, la descripción del objeto o sustancia, el lugar y fecha de recogida, la identidad del técnico que realizó la recogida, el número del caso o expediente y cualquier anotación relevante sobre las condiciones de hallazgo. El uso de sistemas electrónicos de cadena de custodia -eCOC- que generan registros digitales con sellado de tiempo y firma electrónica está ganando terreno en los laboratorios forenses más avanzados, al proporcionar un nivel adicional de trazabilidad y dificultar la manipulación fraudulenta de los registros (Alketbi, 2023).

El transporte de los indicios al laboratorio debe realizarse en condiciones que garanticen su conservación: temperatura adecuada para las muestras biológicas -generalmente refrigeración entre 4 y 8 °C para muestras húmedas y congelación para muestras de larga conservación-, protección frente a golpes físicos y separación física entre indicios de distinto origen para evitar la contaminación cruzada. Las instituciones forenses más avanzadas han implantado vehículos específicamente equipados para el transporte seguro de evidencias.

6. Tecnologías avanzadas en la escena del crimen

6.1. Escáner 3D, LiDAR y fotogrametría

La documentación tridimensional de la escena del crimen representa uno de los avances más significativos de la criminalística contemporánea. Los escáneres láser 3D -también denominados escáneres LiDAR, del inglés Light Detection and Ranging– emiten pulsos láser que, al rebotar sobre las superficies, permiten calcular con precisión milimétrica la posición tridimensional de cada punto del espacio. El resultado es una nube de puntos que constituye una representación digital completa y objetiva de la escena, inalterable en el tiempo y accesible para cualquier perito o tribunal, incluso años después de que la escena original haya sido alterada o desaparecida.

Esposito et al. (2023) demostraron en un estudio retrospectivo sobre 200 investigaciones en la escena del crimen realizadas por el Departamento de Patología Forense de la Universidad de Catania que el uso del escáner láser permitió crear planos completos a escala de la escena en pocas horas, reconstruir escenas años después de ocurridos los hechos y establecer diagnósticos diferenciales entre suicidio y homicidio en casos de caída desde altura, aportando información que no habría sido posible obtener mediante fotografía convencional.

La fotogrametría -técnica que permite la reconstrucción tridimensional de objetos a partir de fotografías tomadas desde distintos ángulos- se ha consolidado como una alternativa de menor coste al escáner LiDAR. Un estudio publicado en 2023 por el Forensic Science Journal demostró que un procedimiento fotogramétrico cuidadosamente diseñado con una cámara DSLR convencional alcanzaba una diferencia relativa media de tan solo el 0,16% respecto a las mediciones manuales de referencia, lo que la sitúa dentro de los márgenes de precisión aceptados en procedimientos judiciales (Horvath et al., 2023).

La incorporación del sensor LiDAR en teléfonos inteligentes de gama alta -como el iPhone Pro- ha democratizado considerablemente el acceso a estas tecnologías. Sazaly et al. (2023) evaluaron la reconstrucción 3D de escenas en espacios cerrados de difícil acceso mediante micro-drones fotogramétricos, obteniendo una precisión de ±0,217 cm respecto al escáner TLS de referencia, lo que demuestra la viabilidad de esta solución para documentar escenas en entornos confinados. Bohorquez et al. (2025) compararon las tecnologías LiDAR y fotogrametría bajo distintas condiciones de iluminación, concluyendo que el LiDAR del iPhone en condiciones diurnas con una exploración de cinco minutos producía el menor error, con un margen de 0,1084 metros.

Desde el punto de vista jurídico, la utilización de modelos 3D en el juicio oral ha demostrado mejorar notablemente la comprensión por parte del jurado: un estudio del Cranfield Forensic Institute reveló que la presentación de modelos 3D impresos elevó la tasa de comprensión del lenguaje técnico forense al 94%, frente al 79% obtenido con fotografías convencionales. Esta diferencia tiene implicaciones directas sobre la equidad del proceso, al reducir las asimetrías de comprensión entre los distintos actores del sistema judicial.

6.2. ADN forense: avances en recogida y análisis

El análisis de ADN constituye, desde su introducción en los años ochenta, la herramienta de identificación individual más potente de que dispone la ciencia forense. Las tecnologías de secuenciación de nueva generación (NGS, del inglés Next-Generation Sequencing) están ampliando de manera notable las capacidades del análisis genético forense, al permitir la genotipificación simultánea de miles de marcadores, la obtención de perfiles a partir de muestras altamente degradadas y la predicción de características fenotípicas del donante -color de ojos, cabello y piel- a partir del material genético recuperado en la escena (Alketbi, 2024).

Los sistemas de análisis rápido de ADN -Rapid DNA- permiten, desde 2017, obtener perfiles completos de STR en menos de 90 minutos directamente en el laboratorio de campo o en la comisaría, sin necesidad de enviar las muestras a un laboratorio central. Esta tecnología está transformando los tiempos de respuesta en la identificación de sospechosos detenidos en flagrancia o en la identificación de víctimas de catástrofes. Sin embargo, la gestión de los perfiles genéticos obtenidos plantea importantes retos éticos y legales en materia de privacidad y protección de datos, que deben ser considerados desde la perspectiva de los derechos fundamentales (Alketbi, 2024).

La contaminación de las muestras de ADN en la escena del crimen continúa siendo uno de los principales vectores de error en la investigación forense. Alketbi (2024) revisó los errores más comunes en la recogida de evidencias de ADN y concluyó que la formación continua del personal, el cumplimiento riguroso de los protocolos de equipo de protección individual -PPE- y la implantación de tecnologías de monitorización ambiental son las medidas más eficaces para reducir el riesgo de contaminación cruzada. La base de datos de perfiles de eliminación de los técnicos -que permite identificar y descartar las aportaciones genéticas del personal de investigación- se ha convertido en un elemento estándar de los sistemas forenses avanzados.

Las técnicas de limpieza de los consumibles forenses han sido objeto de regulación normativa específica: la norma PAS 377:2023 del British Standards Institute establece los requisitos de fabricación de los productos empleados en la recogida y almacenamiento de material biológico forense, con el objetivo de garantizar la ausencia de ADN humano en los lotes de hisopos, bolsas y otros consumibles. La implementación de protocolos de esterilización mediante óxido de etileno (EtO) y los análisis de calidad por PCR de cada lote de consumibles son actualmente la práctica estándar en los laboratorios acreditados (Forensic Science Regulator, 2023).

7. Inteligencia artificial aplicada a la investigación forense

La integración de la inteligencia artificial (IA) en las ciencias forenses representa una de las transformaciones más profundas que ha experimentado la disciplina desde la introducción del análisis de ADN. Los sistemas de aprendizaje automático –machine learning– y de visión por computador –computer visión– están siendo aplicados con creciente efectividad en ámbitos tan diversos como el análisis de imágenes de la escena del crimen, la identificación biométrica, la interpretación de mezclas complejas de ADN, la detección de rastros de sustancias peligrosas y el reconocimiento de patrones en grandes volúmenes de datos digitales.

Uno de los estudios más relevantes publicados en 2025 es el de Farber, aparecido en el Journal of Forensic Sciences, que evaluó la eficacia de tres grandes modelos de lenguaje -ChatGPT-4, Claude y Gemini- en el análisis forense de imágenes de la escena del crimen. El estudio sometió 30 imágenes forenses al análisis independiente de los tres sistemas de IA, cuyos informes fueron evaluados a su vez por 10 peritos forenses expertos. Los resultados mostraron que la IA demostró una alta precisión en la observación de elementos de la escena, aunque presentó limitaciones en la identificación e interpretación de ciertos tipos de evidencias, con variaciones de rendimiento según el tipo de escena. La principal conclusión fue que los sistemas de IA funcionan de forma óptima como herramientas de apoyo a la decisión –decision support tolos-, mejorando la eficiencia del análisis sin sustituir el juicio experto del perito humano.

Ketsekioulafis et al. (2024) realizaron una revisión sistemática conforme a las directrices PRISMA sobre el uso de la IA en las diferentes áreas de la medicina y ciencias forenses, analizando aplicaciones que abarcaban desde la identificación humana hasta la estimación del intervalo postmortal y la determinación de la causa de la muerte. Los autores concluyen que la IA tiene el potencial de transformar la medicina forense al estandarizar procedimientos, acelerar el análisis de evidencias y sintetizar datos procedentes de fuentes heterogéneas en una inteligencia unificada, si bien advierten de la necesidad de marcos de validación específicos que garanticen la fiabilidad forense de los sistemas antes de su implementación operativa.

En el ámbito de la visión por computador aplicada al análisis de evidencias de violencia, Sacco et al. (2024), citados en Springer’s Rechtsmedizin, han descrito aplicaciones de IA en el análisis automatizado de lesiones -detección de fracturas costales, clasificación de mecanismos de producción de heridas-, señalando que estos sistemas pueden mejorar la objetividad y reproducibilidad del análisis pericial, reduciendo la variabilidad inter-observador. Sin embargo, la revisión sistemática publicada en Rechtsmedizin (2025) identificó importantes barreras para la implementación: la falta de datasets forenses de entrenamiento suficientemente grandes y representativos, la ausencia de estándares de validación específicos para entornos forenses y las dificultades de interpretabilidad de los algoritmos de tipo black box.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos publicó en diciembre de 2024 su informe final sobre IA y justicia penal, en el que identificó cuatro grandes dominios de aplicación: identificación y vigilancia biométrica, análisis forense, predicción del delito y evaluación de riesgos. En el ámbito del análisis forense, el informe subraya que la IA está siendo empleada en la interpretación de mezclas complejas de ADN mediante genotipificación probabilística -sistemas como STRmix y TrueAllele-, en la comparación de marcas de herramientas sobre proyectiles y casquillos, y en la detección de contenido generado por IA en materiales digitales. No obstante, el informe advierte que la transición desde el análisis subjetivo hacia enfoques más objetivos y reproducibles exige una validación técnica rigurosa y una supervisión ética permanente (U.S. Department of Justice, 2024).

Desde la perspectiva deontológica, la implementación de sistemas de IA en la investigación forense plantea dilemas que no pueden ser soslayados: la opacidad de los algoritmos -que dificulta la explicación de los resultados en el juicio oral-, el riesgo de sesgos sistemáticos en los sistemas entrenados con bases de datos no representativas, las implicaciones para la privacidad genética y biométrica de los ciudadanos, y la eventual responsabilidad jurídica en caso de error algorítmico. Geradts y Franke (2023) han subrayado que los principios de rigor científico, transparencia y escepticismo operacional recogidos en la Declaración de Sídney de la Academia Internacional de Ciencias Forenses deben servir de marco rector para cualquier aplicación de IA en este campo. La IA debe concebirse, en todo caso, como un adjunto del experto humano, y no como su sustituto.

Tabla 3.

Aplicaciones de la inteligencia artificial en la investigación forense

Área de aplicaciónTecnologíaEjemplos de usoRetos principales
Análisis de imagenVisión por computador, LLMsAnálisis de escena del crimen, detección de evidenciasVariabilidad según tipo de escena
BiometríaRedes neuronales profundasAFIS, reconocimiento facial, irisSesgos en bases de datos
ADNAprendizaje automáticoSTRmix, TrueAllele (mezclas complejas)Interpretabilidad de resultados
BalísticaVisión artificialComparación de marcas en casquillosValidación independiente
DigitalPLN, IA generativaAnálisis de comunicaciones, detección de deepfakesPrivacidad, legislación
Farmacología forenseML de clasificaciónClasificación de drogas por origen geográfico (DEA)Calidad de los datos de entrenamiento

Nota. Elaboración propia a partir de Farber (2025), Ketsekioulafis et al. (2024) y U.S. Department of Justice (2024). AFIS: Sistema Automático de Identificación de Huellas Dactilares; DEA: Drug Enforcement Administration; LLMs: Grandes Modelos de Lenguaje; PLN: Procesamiento del Lenguaje Natural.

8. Consideraciones éticas y desafíos actuales

La investigación en el lugar del hallazgo se desarrolla en una tensión permanente entre la eficacia de la persecución penal y el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Los avances tecnológicos que han dotado a las ciencias forenses de herramientas extraordinariamente poderosas -desde el análisis de ADN hasta los sistemas de reconocimiento facial impulsados por IA- han intensificado esta tensión, planteando preguntas que trascienden lo meramente técnico para adentrarse en el terreno de la filosofía del Derecho, la bioética y los derechos humanos.

El sesgo de confirmación -tendencia del investigador a buscar y retener preferentemente los indicios que corroboran su hipótesis inicial- es uno de los principales factores de error en la investigación forense. Chin et al. (2024) han señalado que la ausencia de revisiones sistemáticas rigurosas en áreas clave de la ciencia forense, combinada con la presión institucional para obtener resultados rápidos, crea un entorno propicio para este tipo de errores cognitivos, que pueden conducir a condenas de personas inocentes o a la absolución de culpables. La formación en razonamiento probabilístico y en metodología científica es, en este contexto, una necesidad ética ineludible para todos los operadores del sistema forense.

La expansión de las bases de datos de ADN plantea dilemas específicos en materia de privacidad genética. Las bases de datos forenses contienen, en muchos sistemas jurídicos, perfiles de personas que fueron investigadas pero no condenadas, lo que suscita debates sobre el alcance del derecho a la protección de datos y a la presunción de inocencia. La predicción fenotípica a partir del ADN -la posibilidad de inferir el aspecto físico de un sospechoso desconocido- añade una dimensión adicional de complejidad, al abrir la puerta a prácticas de perfilado étnico o racial que podrían vulnerar el principio de no discriminación.

Los sistemas de reconocimiento facial basados en IA han sido objeto de controversia creciente por sus tasas de error diferencial -significativamente más elevadas en personas de piel oscura y mujeres- y por su potencial para habilitar formas de vigilancia masiva incompatibles con las libertades individuales. El informe del Departamento de Justicia de EE.UU. (2024) advierte que el despliegue de estas tecnologías en el ámbito de la justicia penal debe ir acompañado de marcos normativos robustos que incluyan auditorías independientes, requisitos de transparencia y mecanismos efectivos de recurso para los ciudadanos afectados.

Finalmente, la fiabilidad de la ciencia forense como cuerpo de conocimiento sometido al escrutinio científico riguroso continúa siendo un reto estructural. Chin et al. (2024) han propuesto un plan sistemático de revisiones de alto nivel para las áreas forenses de mayor necesidad, argumentando que sin evidencia sólida sobre la validez de los métodos forenses -incluyendo análisis de marcas de herramientas, patrones de manchas de sangre o interpretación de fibras- los tribunales carecen de la información necesaria para valorar correctamente el peso probatorio de los peritajes. La colaboración entre la comunidad científica, las instituciones judiciales y los organismos de acreditación es el camino para superar este déficit.

Referencias bibliográficas

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