Memoria, vocación y justicia, tras un 8 de marzo

Hay fechas que se quedan grabadas en la memoria no tanto por el acontecimiento en sí, sino por la emoción y el significado que dejan en nuestra vida personal y profesional. Para quien escribe estas líneas, el 8 de marzo de 2023 permanece como un recuerdo profundamente especial. Aquel día, en el ámbito de la Administración de Justicia, tuve el honor de recibir un reconocimiento que, más allá de lo formal, sentí como un gesto de cercanía y de valoración hacia un trabajo que, en muchas ocasiones, se desarrolla con discreción y silencio.

Aquel homenaje fue también una invitación a detenerme un momento y reflexionar sobre quiénes somos como profesionales y sobre el papel tan importante que la mujer desempeña en el servicio público. Y es que, en una disciplina como la medicina forense, gran parte de nuestra labor sucede lejos de los focos. Se trata de un ejercicio profesional que exige escucha, paciencia y una enorme responsabilidad. Así, día tras día, tratamos de acercarnos a la verdad con rigor y respeto, conscientes de que cada informe, cada palabra y cada conclusión pueden contribuir a sostener la delicada balanza de la justicia.

En este camino de vocación y compromiso, siento además una profunda gratitud hacia CSIF Comunidad Valenciana. Su apoyo constante ha sido un estímulo que me ha acompañado durante estos años y que me permite seguir aportando, con la misma ilusión, mi pequeño grano de arena a nuestra profesión. Gracias a ese respaldo, es posible renovar cada día el compromiso con un servicio que no solo requiere conocimiento técnico, sino también una sensibilidad especial para comprender las realidades humanas y sociales que encontramos en nuestro trabajo.

En este contexto, integrar la perspectiva de género en la práctica forense no es únicamente una cuestión de protocolos. Por el contrario, supone también una forma de hacer una ciencia más justa y consciente de las realidades que afectan a muchas personas. De este modo, nos ayuda a observar con mayor atención determinados matices, a detectar vulnerabilidades que podrían pasar desapercibidas y, en definitiva, a contribuir a que nuestros informes no sean solo documentos técnicos, sino también herramientas al servicio de la equidad.

Ahora bien, si algo tengo claro al mirar atrás es que este reconocimiento nunca lo he sentido como algo exclusivamente mío. Más bien lo percibo como el reflejo de una historia compartida con muchas mujeres extraordinarias. Mujeres que abrieron camino antes que nosotras, a menudo con grandes dificultades; compañeras que estuvieron conmigo aquel emotivo 8 de marzo; y, del mismo modo, tantas otras que han sido reconocidas después y que lo serán en el futuro. Todas ellas forman parte de una red invisible de esfuerzo, talento y generosidad que continúa creciendo con el paso del tiempo. Por eso, ver cómo el talento femenino sigue abriéndose camino y consolidándose es, sin duda, una de nuestras mayores satisfacciones colectivas.

Al mismo tiempo, caminamos hombro con hombro con compañeros cuya labor resulta igualmente imprescindible para el buen funcionamiento del sistema. Sin embargo, hoy es el día destinado para reconocer con orgullo la trayectoria y la fortaleza de tantas mujeres trabajadoras que nos precedieron y que siguen inspirándonos, siguiendo la estela de pioneras como Rosalind Franklin, Barbara McClintock o Margarita Salas.

Tres años después de aquel día, lo que permanece es, sobre todo, un profundo sentimiento de gratitud hacia quienes decidieron que el esfuerzo cotidiano merecía ser visto y celebrado. Por ello, si pudiera compartir un deseo con las nuevas generaciones que comienzan su camino en la medicina forense, sería que encuentren un entorno donde la igualdad sea real, donde su talento sea reconocido con naturalidad, donde la conciliación sea posible y donde su liderazgo se valore como algo necesario y enriquecedor para todos.

En definitiva, sentirme parte de esta historia, aunque sea de manera humilde, refuerza cada día mi compromiso con esta profesión y me anima a seguir compartiendo, desde las páginas de Actum Forense Press, esas pequeñas historias de dedicación y esfuerzo que, casi siempre de forma silenciosa, terminan contribuyendo a construir una sociedad más justa.

¡Feliz día de la mujer trabajadora!

Mercedes Álvarez Seguí

Directora

Marzo 8, 2026

Comentarios

2 respuestas a «Memoria, vocación y justicia, tras un 8 de marzo»

  1. Avatar de Pilar Ferrer Gomez
    Pilar Ferrer Gomez

    Mercedes eres una trabajadora imparable. Muy bien redactado y expuesto el día adecuado. Ánimo y sigue adelante.

  2. Avatar de Mercedes Alvarez Segui
    Mercedes Alvarez Segui

    Gracias Pilar. Tú tampoco te quedas atrás. Un abrazo muy fuerte.

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