La importancia de la medicina forense en la detección del maltrato animal

Autores: Nohales Valiente, N. y Ferrer Gómez, C.

Afiliación institucional: Instituto Medicina Legal y Ciencias Forenses de Valencia


Resumen

El presente estudio constituye un análisis observacional, descriptivo y retrospectivo de 21 casos de presunto maltrato animal remitidos al Instituto de Medicina Legal (IML) de la Comunidad Valenciana durante el año 2025, involucrando aproximadamente 129 animales de diversas especies, incluyendo ovejas, cabras, gallos, gallinas, perros, gatos, conejos y aves silvestres.

Los casos fueron clasificados según tipo de maltrato, mecanismo de lesión y resultado judicial, considerando la relevancia de la necropsia veterinaria y los análisis toxicológicos como herramientas fundamentales para determinar la causa de muerte y establecer vínculos entre el daño y la acción delictiva. Los hallazgos más frecuentes correspondieron a envenenamiento intencionado, explotación y maltrato activo, delitos ambientales por vertidos contaminantes, maltrato pasivo y, en menor medida, uso de métodos de caza ilegales. Los casos de maltrato pasivo o con cadáveres en estado avanzado de descomposición mostraron mayores dificultades probatorias y menor recorrido judicial, mientras que el envenenamiento y las lesiones traumáticas permitieron una mayor solidez en la atribución penal. Este estudio evidencia la importancia de la intervención interdisciplinaria entre veterinaria forense, derecho y ética, así como la necesidad de protocolos estandarizados para la detección, documentación y seguimiento de los casos, contribuyendo a mejorar la protección animal y la eficacia judicial frente a distintos tipos de abuso.

Palabras clave: Necropsia, maltrato animal, intervención judicial.

Abstract

This study presents an observational, descriptive, and retrospective analysis of 21 suspected animal abuse cases referred to the Instituto de Medicina Legal (IML) of the Comunidad Valenciana in 2025, involving approximately 129 animals including livestock, poultry, pets, and wildlife. Cases were classified by type of abuse, lesion mechanism, and judicial outcome, highlighting the crucial role of veterinary necropsy and toxicological analysis in determining cause of death and establishing a link between injury and criminal activity. The most frequent findings included intentional poisoning, active abuse and exploitation, environmental contamination, passive neglect, and, less frequently, illegal hunting practices. Passive abuse

or cases with decomposed carcasses posed significant challenges for evidence collection and judicial follow-up, whereas poisoning and traumatic injuries provided stronger grounds for legal attribution. The study underscores the importance of interdisciplinary collaboration among forensic veterinary medicine, law, and ethics, as well as the need for standardized protocols for detection, documentation, and case management, aiming to enhance animal protection and improve judicial effectiveness in addressing various forms of abuse.

Keywords:necropsy, animal abuse, judicial intervention.

Introducción

El maltrato animal comprende tanto acciones directas de violencia como situaciones de negligencia en los cuidados básicos. Según la Real Academia Española, maltratar implica: “tratar con crueldad, dureza y desconsideración a una persona o a un animal, o no darle los cuidados que necesita”. De manera más específica, se ha descrito como un comportamiento socialmente inaceptable que genera dolor, angustia o incluso la muerte de manera intencional, pudiendo manifestarse desde agresiones físicas hasta la omisión de cuidados esenciales para garantizar el bienestar animal (De Santiago Fernández, 2013).

Este fenómeno constituye un problema social y de salud pública con implicaciones científicas, éticas y legales, y se ha relacionado estrechamente con diversas formas de violencia interpersonal. Numerosos estudios afirman que el abuso hacia los animales puede actuar como indicador de riesgo en contextos donde se ejerce violencia contra personas vulnerables, cosa que evidencia la necesidad de abordarlo desde un enfoque interdisciplinario. En este sentido, la colaboración entre la medicina veterinaria, el ámbito jurídico y la ética resulta fundamental para la correcta identificación, investigación y prevención de estos casos de maltrato animal. Por todo ello, la necropsia veterinaria se convierte en una herramienta clave dentro de la ciencia forense, ya que permite determinar la causa y forma de la muerte, aportar evidencia objetiva en procedimientos judiciales y contribuir al fortalecimiento de la aplicación de la ley (Merino et al., 2020).

En las últimas décadas, la percepción social hacia los animales de compañía ha evolucionado, pasando de ser considerados bienes reemplazables a ser reconocidos como miembros del entorno familiar debido a los lazos afectivos que se establecen con ellos. No obstante, esta transformación no ha evitado la persistencia del maltrato, el cual continúa presentándose en múltiples formas. En este contexto, la medicina veterinaria forense adquiere un papel fundamental, ya que la realización de necropsias permite detectar lesiones no accidentales, esclarecer circunstancias de muerte y ofrecer evidencia decisiva tanto para la protección de los animales como para la prevención de daños en dichas personas vulnerables (Tontis y Doukas, 2022).

Recientemente, según el periódico “Levante” en varias urbanizaciones de la provincia de Castellón se ha generado alarma entre vecinos por denuncias de maltrato a animales domésticos, con testimonios que señalan tanto envenenamientos de perros como disparos a gatos, hechos que han encendido la preocupación ciudadana sobre la seguridad y el bienestar de las mascotas en entornos urbanos y periurbanos. Estos sucesos ponen de manifiesto no solo la crueldad hacia los animales de compañía, sino también la necesidad de una respuesta social y legal más eficaz frente a estas conductas extremas de violencia.

Además, según el periódico “El Confidencial”, se ha detectado un brote de peste porcina africana en Cataluña, donde se investiga un posible origen vinculado a un laboratorio de investigación. Este caso no solo subraya los riesgos inherentes a la manipulación de patógenos, sino también la importancia de estrictos protocolos de bioseguridad y la coordinación entre autoridades sanitarias, veterinarias y jurídicas. Desde la perspectiva de la medicina forense y la protección animal, ambos casos evidencian la necesidad de contar con herramientas científicas y legales que permitan documentar daños, orientar la acción judicial y proteger tanto a la fauna como al ecosistema.

En suma, la integración de ciencia forense, derecho y ética permite abordar los casos de maltrato animal desde una perspectiva completa: científica, judicial y moral. Este enfoque interdisciplinario es especialmente relevante para los casos analizados en este estudio, donde la necropsia veterinaria desempeña un papel determinante para establecer la verdad de los hechos, orientar la acción judicial y reforzar la protección legal de las especies afectadas. El objetivo de este estudio es realizar un análisis estadístico de los casos judiciales que han sido investigados por el Instituto de Medicina Legal de la Comunidad Valenciana, evaluando la frecuencia de los tipos de agresión, la especie afectada y el valor de la necropsia como evidencia científica, con el fin de identificar patrones, evaluar la eficacia de la intervención judicial y proponer mejoras en la práctica profesional y en la legislación vigente.

Marco Legal / Marco Teórico

El maltrato animal es un concepto amplio y complejo, influido por factores sociales, culturales, económicos y legales. Se refiere a un conjunto de conductas de carácter violento o cruel ejercidas por las personas hacia los animales, capaces de generar dolor, sufrimiento, lesiones de diversa gravedad o incluso la muerte. Este maltrato puede manifestarse de forma activa, mediante acciones intencionales y directas que provocan daño, o de manera pasiva, a través de la omisión de los cuidados básicos necesarios para el adecuado desarrollo y mantenimiento de la salud del animal. Dentro de este marco también es necesario definir la crueldad, que se asocia al ensañamiento y a la prolongación deliberada del sufrimiento; y la explotación animal, que refleja el uso del animal para obtener beneficios sin garantizar su bienestar (Fernández Álvarez, A. 2019)

Por otro lado, desde el punto de vista jurídico, la protección penal del bienestar animal en España ha evolucionado de manera progresiva. Aunque el maltrato animal fue tipificado por primera vez en el Código Penal de 1995, este marco inicial resultó insuficiente para abordar la variedad y gravedad de las conductas identificadas en la práctica. Por ello, sucesivas reformas ampliaron y endurecieron la respuesta penal frente al maltrato, destacando la Ley Orgánica 15/2003, la Ley Orgánica 5/2010 y la Ley Orgánica 1/2015, que configuraron los artículos 337 y 337 bis como referencia contra el maltrato y abandono animal (BOE, 1995; BOE, 2003; BOE, 2010; BOE, 2015).

Sin embargo, la incorporación del reconocimiento de los animales como seres sintientes mediante la Ley 17/2021, de 15 de diciembre, evidenció la necesidad de una adaptación penal coherente con esta perspectiva, diferenciándolos de los bienes muebles y situando su protección en un plano más cercano al de los seres vivos dotados de sensibilidad (BOE, 2021).

En respuesta a ello, la Ley Orgánica 3/2023, de 28 de marzo, reformó el Código Penal para ofrecer una protección más eficaz frente al maltrato animal, fundamentada en los principios de necesidad, proporcionalidad, seguridad jurídica y eficacia establecidos en el artículo 129 de la Ley 39/2015 (BOE, 2015; BOE, 2023). Esta reforma supone un cambio estructural al sustituir las referencias a “animales domésticos” por la categoría “animal vertebrado”, ampliando así el ámbito de protección. Además, suprime los antiguos artículos 337 y 337 bis y crea el Título XVI bis “De los delitos contra los animales”, que incorpora los artículos 340 bis, 340 ter, 340 quater y 340 quinquies. Entre sus disposiciones destacan la tipificación de las lesiones que requieren tratamiento veterinario, el agravamiento de penas en casos de muerte, ensañamiento o presencia de menores, la penalización del abandono y la incorporación de responsabilidad penal de personas jurídicas, así como la posibilidad de imponer medidas cautelares para garantizar la protección del animal durante el proceso judicial (BOE, 2023).

Junto a esta normativa penal, la Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece un marco estatal para la tenencia responsable, la identificación obligatoria, la prohibición del sacrificio no justificado por motivos veterinarios, la regulación de criadores y comercios, y la gestión ética de colonias felinas mediante el método CER. Del mismo modo, incorpora un régimen sancionador que contempla multas que pueden superar los 200.000 euros (BOE, 2023).

En ámbitos productivos, la Ley 32/2007 regula la protección de los animales en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio, estableciendo condiciones mínimas que garanticen su bienestar y la formación adecuada del personal (BOE, 2007). Esta norma se complementa con el Real Decreto 348/2000, que incorpora la Directiva 98/58/CE sobre protección animal en explotaciones ganaderas (BOE, 2000), y con el Real Decreto 695/2022, que introduce la videovigilancia obligatoria en mataderos para garantizar el correcto manejo y sacrificio (BOE, 2022).

En conjunto, todo ello refleja un cambio ético, jurídico y social hacia el reconocimiento de los animales como seres capaces de sentir y sufrir, y fundamenta la importancia del papel del veterinario en la detección, documentación y denuncia del maltrato.

Método

El presente estudio se diseñó como un análisis observacional, descriptivo y retrospectivo, basado en casos reales de presunto maltrato animal remitidos al Instituto de Medicina Legal (IML) de la Comunidad Valenciana durante el año 2025. El objetivo principal fue caracterizar los tipos de maltrato, mecanismos lesionales y hallazgos necroscópicos presentes en los animales afectados, así como evaluar el papel de la pericia veterinaria forense en la determinación de la causa de muerte y la posible atribución de responsabilidad penal.

Se incluyeron en el estudio aquellos expedientes judiciales registrados en la base MELVA del IML que contenían una sospecha de maltrato animal y contaban con información suficiente para su análisis. A partir de la información recopilada, se analizaron 21 casos independientes (como vemos en la Tabla 1) de presunto maltrato animal remitidos al Instituto de Medicina Legal de la Comunidad Valenciana. En dichos casos se valoraron un total aproximado de 129 animales investigados por presunto maltrato animal.

Esto comprendió casos de maltrato activo, maltrato pasivo, envenenamiento intencionado, intoxicación ambiental, explotación, uso de métodos de caza ilegales y otros supuestos administrativos relacionados con la integridad animal. Se excluyeron los expedientes en los que no se detectaron daños físicos, así como los casos en los que la necropsia y la documentación clínica descartaron de manera concluyente la existencia de maltrato.

La información de cada caso fue recopilada mediante la revisión exhaustiva de los informes veterinarios, atestados policiales y diligencias judiciales, y se organizó en una tabla de registro estandarizada (Tabla 1). Las variables analizadas incluyeron: especie y número de animales afectados, tipo de maltrato sospechado, tipo de lesión o mecanismo lesional observado, hallazgos necroscópicos relevantes y estado procesal del expediente. Esta sistematización permitió homogeneizar la información procedente de múltiples fuentes y facilitar el análisis comparativo entre casos.

En los casos en los que fue posible, se realizaron necropsias veterinarias forenses siguiendo los protocolos habituales del IML, evaluando lesiones traumáticas, signos de intoxicación o envenenamiento, indicadores de sufrimiento prolongado y cambios asociados a negligencia o abandono. Asimismo, cuando se consideró necesario, se solicitaron análisis toxicológicos para la detección de compuestos químicos o biológicos implicados en la muerte de los animales, como plaguicidas, rodenticidas, carbamatos o anticoagulantes antagonistas de la vitamina K. En situaciones en las que la necropsia no fue viable —debido a retirada previa del cadáver, congelación o estado avanzado de descomposición— la valoración se realizó a partir de la documentación clínica disponible y del contexto del hallazgo.

El análisis de los datos fue de tipo descriptivo, expresando frecuencias absolutas y relativas de las distintas variables de interés. Se excluyeron del análisis principal aquellos casos archivados o con evidencia insuficiente para verificar lesiones o intoxicación. La organización de los datos permitió evaluar la utilidad de la necropsia y los análisis toxicológicos en la atribución del daño y la identificación de limitaciones probatorias asociadas a diferentes tipos de maltrato.


Especie

Tipo de maltrato

Tipodelesión/ mecanismo

Hallazgos necroscópicos relevantes

Resultado judicial

26 ovejas,3 cabras y 1 cabrio

Presunto delito ambiental por intoxicación masiva

Intoxicación química (ingesta de aguas contaminadas con detergentes / sustancias corrosivas)

Exudado espumoso oral y nasal, rigor mortis rápido, irritación traqueal y esofágica, hígado congestionado y aumentado de consistencia

En curso / sin resolución (a determinar)

15 Gallos

Explotación y maltrato activo (peleas y cría en condiciones inadecuadas)

Lesiones traumáticas inespecíficas, amputación de cresta y babilla

Lesiones leves de difícil interpretación; falta de seguimiento clínico impide valorar gravedad. Seprona constata que los animales tienen condiciones ambientales suficientes

No consta procedimiento judicial activo.

3 Conejos

Envenenamiento intencionado

Intoxicación por sustancias vegetales tóxicas (extracto de hojas de Nerium oleander)

Hallazgo de granos de maíz impregnados en veneno, congestión visceral generalizada

En curso / denuncia interpuesta

2 Aves silvestres (carrucas capirotadas)

Uso de métodos de caza ilegales (parany con liga y reclamo acústico)

Lesiones por adhesión y estrés; asfixia secundaria

Plumaje impregnado en sustancia adhesiva, fracturas al caer al suelo

En curso / presunto delito contra la fauna (art. 334 CP)

1 Perro

Envenenamien to activo

Intoxicación por anticoagulantes antagonistas de vitamina K

Congestión generalizada, hemorragias internas, sangre en cavidad torácica y abdominal, muerte fetal

En curso

1 Perro

Maltrato activo (agresión con arma blanca)

Lesiones punzantes craneales múltiples

Dos heridas de 2–3 cm en cráneo; diagnóstico clínico de politraumatismo

En curso / denuncia policial

1 Perro

Maltrato pasivo (abandono y falta de atención veterinaria)

Neoplasia avanzada (tumor de gran tamaño, evolución >1 año)

Caquexia, tumor ulcerado, buen estado de comportamiento hacia el dueño

Eutanasia humanitaria; sin procedimiento penal activo

15 Aves (tórtolas)

Presunto envenenamiento

Intoxicación no confirmada

Cadáveres retirados antes de necropsia; recogida de posibles cebos tóxicos

En curso

2 Peces y 1 crustáceo

Presunto delito ambiental por intoxicación.

Vertido contaminante

Mortalidad masiva, agua con coloración anómala; sin necropsias concluyentes

Sin resolver

5 perros, 9 gallos y 5 gallinas

Maltrato activo y pasivo

Privación de cuidados, mutilaciones.

Perros con apatía, miedo, malas condiciones higiénicas; gallos con crestas amputadas y uno tuerto; informe veterinario

En curso

3 Peces

Presunto delito ambiental

Posible vertido corrosivo

Estado avanzado de descomposición; no viable necropsia

Archivado / no verificable

1 Gato

Maltrato pasivo

Lesión traumática + negligencia

Caquexia, sepsis, herida torácica abierta; eutanasia; sin denuncia previa de animal perdido.

En curso

Aves (aprox. 18)

Presunto maltrato pasivo

No lesiones

Buen estado físico; no se considera necesaria pericia veterinaria

Archivado

2 Perros

Maltrato pasivo

Negligencia sanitaria

Heridas, otitis, infecciones, ausencia de agua y ejercicio; informe veterinario

En curso

5 Gatos

Envenenamiento intencionado

Intoxicación por aldicarb

Necropsia positiva a tóxico prohibido

Sin seguimiento judicial

1 Gato

Sospecha descartada

Muerte no violenta

Necropsia negativa; sin indicios de maltrato

Archivado

1 Perro

Presunto maltrato activo

Muerte no esclarecida. Cadaver estaba congelado.

Necropsia sin causa concluyente; signos de agonía previa.

En curso

1 Perro

Presunto maltrato activo

Politraumatismo por caida en el balcón

Cojera, dolor; sin necropsia

Sin avance

2 Gatos

Sospecha de envenenamien to

Descartado

Necropsias negativas

Archivado

2 Gatos

Envenenamien to

Aldicarb

Presencia de cebos tóxicos; necropsias compatibles

En curso

3 Gatos

Envenenamiento

Aldicarb

Presencia de cebos; necropsias compatibles

En curso

Tabla 1. Resumen de los casos analizados de presunto maltrato animal remitidos al IML de la Comunidad Valenciana.

Resultados.

La representación gráfica de los casos por especie muestra un predominio de aves; seguidos de gallos y gallinas; ovejas, cabras y cabrío; mascotas, etc. Evidenciando la amplitud de los contextos en los que se produce el maltrato.

En cuanto al estado procesal, el 65% de los expedientes permanecían activos o en curso, mientras que un 25% no había experimentado avance judicial y un 10% fue archivado o declarado no verificable.

Esta distribución refleja la complejidad de las investigaciones forenses y la importancia de contar con evidencia técnica sólida para avanzar en procedimientos judiciales. La imposibilidad de realizar necropsias completas en algunos casos —ya sea por retiro previo de cadáveres, congelación o estado avanzado de descomposición—condicionó la clasificación de varios expedientes como no verificables.

El análisis de tipos de maltrato y mecanismos lesionales permitió identificar varias categorías principales. El envenenamiento fue la tipología más frecuente, afectando principalmente a conejos, gatos y perros. En varios casos, los análisis toxicológicos y las necropsias confirmaron la presencia de sustancias prohibidas o altamente tóxicas, como aldicarb y anticoagulantes antagonistas de la vitamina K, así como la existencia de cebos envenenados, lo que reforzó la hipótesis de un acto deliberado.

Los casos de explotación y/omaltrato activo, incluyeron tanto animales de producción como mascotas y aves de corral. Las lesiones observadas fueron variadas, desde heridas punzantes craneales, politraumatismos derivados de caídas o golpes, hasta mutilaciones específicas, como la amputación de cresta y babilla en gallos, típica en contextos de peleas. La ausencia de seguimiento clínico o necropsias completas en algunos
expedientes limitó la interpretación de la gravedad de las lesiones y la progresión judicial.

Los delitos ambientales por intoxicación masiva o vertidos contaminantes afectaron principalmente a ovejas, cabras y fauna acuática. La ingestión de aguas contaminadas provocó mortalidad colectiva, y los hallazgos necroscópicos incluyeron congestión visceral generalizada, exudado espumoso y lesiones irritativas en aparato digestivo y respiratorio, compatibles con intoxicación aguda. Sin embargo, la imposibilidad de identificar con exactitud las sustancias responsables limitó la atribución penal en algunos casos.

El uso de métodos de caza ilegales se documentó en carrucas capirotadas, aves silvestres protegidas. Se constató el empleo de parany con liga y reclamo acústico, lo que ocasionó lesiones por adhesión del plumaje, estrés extremo, asfixia secundaria y fracturas traumáticas tras la caída al suelo, constituyendo un presunto delito contra la fauna silvestre.

Los casos de maltrato pasivo se caracterizaron por lesiones de evolución crónica, incluyendo caquexia, infecciones persistentes, ausencia de atención veterinaria y procesos neoplásicos avanzados sin tratamiento durante períodos prolongados. Este tipo de maltrato presentó menor recorrido judicial, siendo frecuentes las medidas cautelares, el traslado a dependencias o la eutanasia humanitaria, sin derivar en responsabilidad penal.

Finalmente, se registraron sospechas de maltrato descartadas, donde la necropsia y los análisis complementarios no evidenciaron lesiones traumáticas, intoxicación ni signos de muerte violenta, lo que condujo al archivo de los expedientes.

En conjunto, el análisis de los tipos de lesión evidencia que los procesos de envenenamiento, son aquellos que presentan una mayor solidez probatoria, al permitir una correlación directa entre el agente causal y la muerte del animal mediante técnicas necroscópicas y toxicológicas. Por el contrario, los casos de maltrato pasivo, así como aquellos en los que no fue posible realizar necropsias por retirada previa de los cadáveres o
avanzado estado de descomposición, suponen una limitación significativa para la atribución penal, condicionando de forma notable el desarrollo y la resolución judicial de los procedimientos.

Discusión.

Los resultados obtenidos ponen de relieve la diversidad y complejidad de los casos de maltrato animal en la Comunidad Valenciana. La implicación de múltiples especies, que van desde animales de producción hasta mascotas y fauna silvestre, evidencia que el maltrato no es un fenómeno aislado, sino un problema social, ético y sanitario de amplio alcance. Esto concuerda con estudios previos que consideran el maltrato animal como un indicador de violencia en contextos familiares o comunitarios, reforzando la necesidad de abordarlo desde un enfoque interdisciplinario que integre veterinaria, derecho y ética.

El predominio de los casos de envenenamiento confirma que la intoxicación intencionada es un mecanismo frecuente de maltrato deliberado. La confirmación mediante necropsia y análisis toxicológico demuestra la relevancia de la evidencia forense, ya que permite establecer con precisión el nexo causal entre la sustancia tóxica y la muerte, identificar el tipo de agente involucrado y diferenciar entre intoxicaciones accidentales y delitos intencionados. Este hallazgo es coherente con estudios internacionales que destacan el envenenamiento como un método recurrente de maltrato en animales de compañía y fauna urbana.

Los casos de explotación y maltrato activo, caracterizados por lesiones traumáticas y mutilaciones, evidencian la dificultad de interpretación en situaciones donde las lesiones son leves o inespecíficas y no existe seguimiento clínico continuo. Esto subraya la necesidad de protocolos sistemáticos de registro clínico y de intervención temprana, especialmente en contextos de producción animal y peleas de aves, para mejorar la eficacia de la acción judicial y garantizar la protección de los animales.

Los delitos ambientales y el uso de métodos de caza ilegales reflejan la dimensión colectiva del daño y su impacto en la fauna protegida. La imposibilidad de determinar con exactitud las sustancias implicadas en vertidos contaminantes limita la atribución penal y evidencia la necesidad de estrategias de prevención ambiental y vigilancia intensiva, complementadas por la coordinación de autoridades judiciales, veterinarias y ambientales.

Los casos de maltrato pasivo o abandono muestran las dificultades que surgen al evaluar lesiones de evolución lenta, como caquexia o infecciones crónicas. La demostración de intencionalidad y la correlación entre omisión de cuidados y daño son complejas, lo que explica la frecuencia de medidas cautelares y eutanasia humanitaria sin derivación penal. Este hallazgo resalta la importancia de la detección temprana de negligencia y la inspección rutinaria de las condiciones de tenencia para incrementar la protección animal y facilitar la imputación judicial cuando corresponde.

Los casos de sospecha descartada refuerzan la utilidad de la necropsia veterinaria como herramienta para excluir maltrato, evitando imputaciones erróneas y permitiendo centrar los recursos periciales en situaciones con evidencia real.

En conjunto, los hallazgos muestran que la necropsia y los análisis toxicológicos son esenciales para establecer la causalidad en casos de maltrato activo, intoxicación y delitos ambientales, mientras que la falta de evidencia física representa una limitación crítica para la atribución penal. Los resultados también sugieren que la mejora de la coordinación interdisciplinar, la implementación de protocolos estandarizados de inspección y registro clínico, así como estrategias de prevención ambiental, podrían fortalecer la eficacia de la intervención y protección animal.

Adicionalmente, es relevante considerar que, en el contexto de enfermedades emergentes como la sospecha de la creación de peste porcina en laboratorio en Cataluña, la vigilancia sanitaria y el control de vertidos químicos y biológicos adquieren un papel crucial no solo en la protección de la fauna, sino también en la salud pública, dado que los episodios de intoxicación o manipulación ambiental pueden tener repercusiones más amplias en la población y en la economía agropecuaria. Esto refuerza la necesidad de integrar la medicina veterinaria forense dentro de un marco interdisciplinar que contemple seguridad, bioética y legislación.

En conclusión, este estudio evidencia que, aunque los casos de maltrato activo y envenenamiento ofrecen mayor solidez probatoria, los expedientes de maltrato pasivo y aquellos con limitaciones en la necropsia requieren protocolos más estrictos y coordinación efectiva para garantizar la protección de los animales y la aplicación efectiva de la ley.

Referencias

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BOE. (2022). Real Decreto 695/2022, de 23 de agosto, por el que se establece la videovigilancia en mataderos. Boletín Oficial del Estado.

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