Efemérides Médicas I

Arduo encargo, desde luego, pero no por ello menos bella tarea, la tarea que me habéis encomendado de escribir sobre la historia de la medicina y sus efemérides! ¡Existen tantas y tan significativas! Cada momento del trabajo de nuestros antepasados y hogaño de nuestros contemporáneos, aportando ese dato que, a lo largo del tiempo, va a salvar muchas vidas y es un regalo tanto para el médico como para el posible receptor de esa técnica, de ese medicamento o de esa ayuda terapéutica, que nos puede evitar una muerte  anticipada.

Con Edward Jenner en 1796, cuya vacuna contra la viruela abrió las puertas a la inmunología moderna, empezando lo que podríamos llamar el tratamiento preventivo de las enfermedades. Con Louis Pasteur, quien, en 1885, aplica por primera vez la vacuna contra la rabia a un niño que había sido mordido por un perro portador de la infección. Así llegaremos a principios del siglo XX, en 1928, con Alexander Fleming,  cuyas investigaciones le llevaron a descubrir la penicilina, en una placa de Petri , un hongo , el penicillium notatum, que destruía  sus cultivos de estafilococos, abriendo el estudio de uno de los bastiones más importantes de defensa  ante las infecciones, los antibióticos, lo que ha salvado y salvará millones de vidas por todo el Universo.

La Medicina, esta vez con mayúsculas, ha sido y seguirá siendo, la compañera fiel de la humanidad, y eso que solo hemos hablado de tres efemérides importantísimas, pero que  no son las únicas, así que vamos a seguir hablando desde Hipócrates, ”el padre de la Medicina, a Galeno, ”el Príncipe de los médicos”, pasando por Paracelso. También del rudimentario Egipto que permitía abrir y disecar los cadáveres, prohibido  por los jerarcas griegos, lo que facilitó el estudio de la Anatomía , de la enfermedad , de su origen y su repercusión en el interior del cuerpo y la  práctica de técnicas quirúrgicas.(en el SXV, la disección de cadáveres de la “Escola de Cirurgía”, en Valencia)

Esas técnicas quirúrgicas se verían favorecidas, siglos más tarde, cuando en 1846, en el General Hospital de  Massachussets, se hizo una demostración del éter como anestésico, lo que ayudaría, de una forma incontestable, a la cirugía evitando dolores insoportables y ampliaría la facilidad de utilizar procedimientos quirúrgicos en beneficio del médico y del paciente. La relación del ser humano con el dolor había cambiado

Más cercano a nuestros días, cada 25 de abril, se conmemoran el día Internacional del ADN, recordando la publicación, en 1953, del trabajo de Watson y Crick sobre la doble hélice, apertura  del diagnóstico molecular, y  de otras posibilidades que hoy están al alcance de la biotecnología, así como la prevención genética de alteraciones en los neonatos.

Esto es un pequeño preámbulo, un prólogo de lo que iremos hablando a lo largo de este 2026 en que recordaremos episodios tan importantes como el  primer trasplante de riñón, en 1954, el primer trasplante de corazón, realizado por el Dr. Christiaan Barnard, el 3 de Diciembre de 1967, en Ciudad del Cabo que, aunque el paciente Louis Washkansky vivió solo 18 días, se transformó en una terapia estándar para enfermedades terminales, gracias al desarrollo de inmunosupresores como la ciclosporina, ya en 1980. En España, el primer trasplante exitoso tuvo lugar en 1984, en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona, por los doctores José María Caralps y José Oriol, siendo el paciente Juan Alarcón Torres, que sobrevivió nueve meses. Otros trasplantes, como los  de hígado, médula, etc., nos recuerdan que el único órgano que no se puede trasplantar es el cerebro.

En el siglo XVIII, Lavoisier, siguiendo a Lind(1747) sentó las bases de la nutrición científica al descubrir la oxidación de los alimentos como base y fuente de la energía corporal. Ya en el siglo XXI, la alimentación se considera básica en el tratamiento de las enfermedades crónicas. Como dijo Hipócrates: “Sea la medicina tu alimento y el alimento tu medicina”.

Podemos seguir hablando de Vesalio,  que desafió a Galeno  hablando de sus errores anatómicos y facilitó la comprensión, desde un método científico,  del cuerpo humano..

A finales del S.XIX, un gran descubrimiento fue el de Roentgen, los rayos X y  a principios del siglo XX, la Premio Nobel en dos disciplinas, Física y Química,  Marie Curie y sus “petites curies”, unidades móviles de Rayos X, con sus estudios sobre radioactividad y el descubrimiento del  polonio.

Pero también hablaremos de nuestros médicos valencianos y su contribución a la medicina mundial, como por ejemplo, de Gaspar Torrella, de Luis Alcanyis o de la disección de cadáveres en 1464 de l´Éscola de Cirurgía, ya mencionada arriba. Así como  de Luis Simarro, maestro de Ramón y Cajal.

Autor: Dr. José Manuel Sanchis

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