Idioma / Language: Español · English
El dispositivo más protegido de una organización es, a la vez, la prueba más frágil que llegará al juzgado
Un guardia civil recoge un teléfono de la mesa de un salón durante un registro. Lo mete en un sobre, anota la hora y sigue con su trabajo. Ocho minutos después, a doscientos kilómetros de allí, alguien pulsa un botón en un panel de administración y el terminal se borra por completo, con una orden legítima emitida por el sistema corporativo que lo gestionaba. Nadie ha cometido un delito de destrucción de pruebas: simplemente, el departamento de sistemas ha aplicado el procedimiento que tenía escrito para cuando un dispositivo sale del control de la empresa. Toda la investigación acaba de quedarse sin su pieza central, y el informe pericial que se redactará meses después tendrá que explicar por qué el aparato apareció vacío.
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