α-Pirrolidinopentiofenona (α-PVP) en el Contexto del Chemsex – Nueva publicación en la revista científica


La llaman «Flakka», y en los transportadores de dopamina puede ser hasta cien veces más potente que la cocaína. Llega a urgencias envuelta en cuadros de delirio agitado y, cuando aparece en la mesa de autopsias, su rastro muchas veces se ha desvanecido ya en cuestión de horas.

La llaman «Flakka», y en los transportadores de dopamina puede ser hasta cien veces más potente que la cocaína. Llega a urgencias envuelta en cuadros de delirio agitado y, cuando aparece en la mesa de autopsias, su rastro muchas veces se ha desvanecido ya en cuestión de horas.

Un equipo de médicos forenses del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) de Valencia —Álvaro Aleixandre Díez, Ainhoa Hinarejos Olcina, Sonia Martín Alonso, María del Carmen Ferrer Gómez y Mercedes Álvarez Seguí— ha realizado un profundo análisis sobre la α-pirrolidinopentiofenona (α-PVP) y su papel, cada vez mayor, en el contexto del Chemsex.

La α-PVP es una catinona sintética de segunda generación, una de esas «nuevas sustancias psicoactivas» que van siempre un paso por delante de la legislación y de los laboratorios. En Europa, su consumo se ha ligado a las prácticas de Chemsex, sobre todo entre hombres que tienen sexo con hombres. Su potente efecto dopaminérgico y su acción rápida explican por qué desemboca con tanta frecuencia en agitación extrema, paranoia e hipertermia maligna, la antesala de las muertes documentadas por infarto agudo de miocardio y edema pulmonar agudo. Y en vida, ese mismo delirio agitado se confunde con facilidad con un brote psicótico o con otras intoxicaciones, lo que puede retrasar una respuesta que a veces se mide en minutos.

Partiendo de una revisión de la literatura de 2018 a 2025 y de los informes de la Agencia de la Unión Europea para las Drogas (EUDA), el trabajo ordena lo que conviene tener presente. En el plano toxicológico, describe una sustancia que actúa como inhibidor potente y selectivo de los transportadores de dopamina y noradrenalina, con una actividad serotoninérgica casi nula, y confirma la LC-MS/MS como método de referencia para detectarla en muestras post mortem, donde su fugacidad complica el diagnóstico. En el plano médico-legal, presta especial atención al slamming (la inyección intravenosa) y a los escenarios de sumisión química y agresión sexual facilitada por drogas (DFSA), y propone pautas concretas de actuación, toma de muestras y cadena de custodia.

El mensaje de fondo es un aviso para el conjunto del sistema sanitario, forense y judicial: hacen falta formación específica de médicos forenses, toxicólogos y fuerzas de seguridad, y protocolos estandarizados capaces de no dejar escapar una sustancia que, para cuando se sospecha, muchas veces ya no está.

Si te interesa el detalle —farmacología, casuística y protocolos de actuación—, lo tienes en abierto en la revista científica Actum Forense, accede desde aquí.

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